🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra».
Hechos 1:8 — RV60
Introducción
¿Qué significa ser testigo de Cristo? En Hechos 1:8, Jesús resucitado respondió a sus discípulos prometiéndoles el poder del Espíritu Santo para dar testimonio de Él. No los envió a hablar de sus propias ideas, sino a anunciar quién es Jesús y lo que Dios había hecho por medio de su muerte y resurrección.
La promesa señaló también el alcance de esa misión, empezaría en Jerusalén y llegaría hasta lo último de la tierra. Así avanzaría el evangelio, por el testimonio de los apóstoles, capacitados por el Espíritu Santo, y por la obra de la Iglesia que anuncia a Cristo.

Contexto
Después de resucitar, Jesús estuvo con sus discípulos y les habló del reino de Dios. Ellos le preguntaron si restauraría entonces el reino a Israel. Jesús les respondió que los tiempos pertenecen a la autoridad del Padre. En lugar de darles una fecha, les habló de la tarea que tenían por delante, esperar la venida del Espíritu Santo y ser sus testigos.
Los apóstoles habían visto al Señor resucitado. Su testimonio tenía un lugar único, anunciaban lo que habían visto y oído de Jesús. A partir de Jerusalén, el libro de Hechos muestra cómo el evangelio cruza fronteras y llega a pueblos distintos. La Iglesia sigue proclamando el mismo Cristo, apoyada en el testimonio apostólico que Dios nos ha dado en las Escrituras.
La historia de Pablo nos ayuda a ver cómo Cristo llamó a un antiguo perseguidor para anunciar su nombre:

Tres razones para cambiar
I. El Espíritu Santo capacita
¿Qué significa recibir poder en Hechos 1:8?
Jesús no les dijo a sus discípulos que dependieran de su valentía, preparación o fuerza de carácter. Les prometió poder cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo. El testimonio de los que siguen a Jesús no nace de la confianza en uno mismo, sino de la obra de Dios.
Esta promesa se cumplió cuando el Espíritu Santo vino sobre los discípulos. Ellos comenzaron a anunciar con claridad que Jesús, crucificado y resucitado, es el Señor y el Cristo. El Espíritu no hizo que el mensaje dependiera de experiencias personales ni de palabras llamativas, dio testimonio de Cristo por medio de la predicación de los apóstoles.
Hoy tampoco debemos confundir ser testigo con tener una personalidad atrevida o saber responder a cualquier pregunta. Podemos pedir ayuda, aprender de la Palabra y hablar con sencillez. El poder pertenece al Espíritu Santo, nuestro llamado es ser fieles al mensaje de Cristo.

II. Cristo es el centro del testimonio
Jesús dijo: «me seréis testigos». El centro no es nuestra historia, nuestra iglesia ni una promesa de que todo irá bien. El centro es Cristo, el Hijo de Dios, que murió por los pecadores y resucitó.
Los apóstoles dieron testimonio de lo que habían visto. Nosotros no afirmamos haber visto a Jesús resucitado como ellos, recibimos su testimonio en la Escritura y anunciamos al mismo Salvador. Ser testigo de Cristo incluye hablar de su persona y su obra, y vivir de manera coherente con el evangelio. Una vida recta puede confirmar lo que decimos, pero no reemplaza la necesidad de anunciarlo.
¿Quieres ser testigo? Entonces no ocultes quién es Cristo ni cambies su mensaje para hacerlo más cómodo. Habla con verdad y amor, Jesús salva a pecadores, llama al arrepentimiento y recibe a quienes confían en Él.

III. El evangelio debe llegar a todos
Jesús nombró Jerusalén, Judea, Samaria y “hasta lo último de la tierra”. La misión comenzaba cerca de ellos y no se detenía en sus fronteras. El evangelio debía alcanzar también a personas de otros pueblos.
Esto no significa que cada creyente tenga que viajar lejos o cumplir la misma función. Significa que la Iglesia entera participa en la misión de dar a conocer a Cristo, algunos salen, otros sostienen, enseñan, oran y sirven y todos están llamados a no avergonzarse del evangelio. En el lugar donde Dios nos ha puesto, podemos hablar de Cristo a familiares, amigos y vecinos, y apoyar la obra de la Iglesia para que otros también lo conozcan.
No tenemos que inventar un mensaje nuevo. Anunciamos que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó, y llamamos a las personas a arrepentirse y creer en Él. El mismo Señor que envió a sus discípulos gobierna la misión de su Iglesia.

Cristo es el centro
Jesús no solo envió a sus discípulos, Él mismo es el Salvador que ellos anunciaron. Murió en la cruz por pecadores y resucitó al tercer día. La Iglesia no ofrece una esperanza basada en su capacidad, sino en la obra terminada de Cristo.
Si todavía no has confiado en Jesús, no te conformes con admirar a sus testigos. Ven a Cristo, reconoce tu pecado y cree que Dios levantó a Jesús de entre los muertos. Quien confía en Él recibe perdón y vida eterna. Y quienes ya le pertenecen pueden seguir dando testimonio, sostenidos por el Espíritu Santo y fieles a la Palabra.
Lectura completa del pasaje
Leer Hechos 1 en Biblia TRC
Leer Hechos 1 completo en Biblia TRC
Compártelo
Si conoces a alguien que necesita esta palabra, compártela.
Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.
Ministerio
Tres razones para cambiar
DEVOCIONALES DEL MES
Selecciona un día para leer su devocional.Los días atenuados todavía no tienen devocional publicado.

