Devocional diario en la Palabra de Dios


Se busca iglesia

🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”

Hebreos 13:17 — RV60

Introducción

El sermón termina y alguien comenta: “Hoy el pastor ha sido demasiado directo”. Puede que haya hablado sin suficiente cuidado, los pastores también deben examinar sus palabras. Pero puede que haya explicado fielmente un texto que señala un pecado que no queremos abandonar. Antes de rechazar lo que hemos escuchado, necesitamos preguntarnos si nuestra incomodidad nace de un error del predicador o de nuestra resistencia a obedecer a Dios.

Hebreos 13:17 llama a la congregación a recibir el cuidado de quienes velan por sus almas. Recibir la predicación fiel y aceptar la corrección según Hebreos 13:17 forma parte de nuestra responsabilidad como iglesia. El texto recuerda que los pastores darán cuentas a Dios y que nuestra respuesta a su cuidado puede favorecer o dificultar una tarea que busca nuestro bien. Se busca iglesia, una congregación dispuesta a escuchar la Palabra, arrepentirse cuando sea necesario y orar por quienes la pastorean.

Contexto

La carta a los Hebreos presenta la superioridad de Jesucristo y anima a los creyentes a perseverar en Él. En su capítulo final, esa perseverancia se expresa en la vida de la congregación, amor entre hermanos, hospitalidad, fidelidad, generosidad y una relación responsable con quienes la dirigen. El versículo 17 une el cuidado pastoral con la disposición del rebaño a recibirlo. Los pastores velan por las almas, la iglesia debe responder de una manera que contribuya a su propio bien.

Esta obediencia se ejerce bajo la autoridad de Cristo. El pastor no es dueño de la congregación y no puede convertir sus preferencias en mandamientos de Dios. Debe enseñar la Escritura con fidelidad, cuidar con humildad y aceptar también la corrección. La iglesia, por su parte, debe examinar lo que escucha a la luz de la Biblia y recibir con disposición obediente aquello que concuerda con ella. Respetar el cuidado pastoral nunca exige encubrir el pecado ni aceptar enseñanzas contrarias al evangelio.

Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

La Iglesia necesita discernimiento, no criterios mundanos

Tres razones para cambiar

I. El orgullo rechaza la corrección

Podemos pedir una predicación profunda y, sin embargo, rechazarla cuando toca nuestra conducta. Nos gusta escuchar sobre la santidad hasta que la Palabra descubre nuestra falta de perdón, nuestras palabras hirientes o un pecado que hemos aprendido a justificar. Entonces resulta más fácil cuestionar al mensajero que reconocer lo que debemos cambiar.

“El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante.”

Proverbios 12:1 — RV60

Este proverbio nos obliga a examinar nuestra disposición a aprender. Amar la instrucción incluye recibir una corrección que necesitamos, aunque resulte incómoda. Cuando rechazamos de antemano cualquier amonestación, cerramos el oído a una ayuda que Dios puede usar para apartarnos del pecado.

Si una enseñanza te confronta, abre la Biblia y comprueba lo que se ha dicho. Si tienes dudas, habla con el pastor con claridad y respeto. Si el texto muestra que estás pecando, confiésalo delante de Dios y actúa para abandonar ese pecado. Una iglesia madura aprende a recibir la verdad con humildad y a responder con obediencia.

II. Ora por quienes te pastorean

Hebreos 13:17 recuerda que quienes cuidan de la congregación darán cuentas a Dios. Preparar la enseñanza, acompañar a quien sufre, corregir con paciencia y perseverar en el cuidado del rebaño requiere fidelidad. Los pastores necesitan que el Señor los guarde del orgullo, del desánimo, de la negligencia y de la tentación de agradar a las personas a costa de la verdad.

“Hermanos, orad por nosotros.”

1 Tesalonicenses 5:25 — RV60

Pablo pidió la oración de la congregación. Si un apóstol reconocía esa necesidad, también la necesitan quienes hoy sirven enseñando y cuidando a la iglesia. Dedica tiempo a pedir que Dios les conceda claridad para explicar la Escritura, amor para tratar a las personas y valor para corregir cuando sea necesario. Ora también por su vida de oración, su familia y su perseverancia en Cristo.

Esa oración debe acompañarse de una respuesta concreta. Escucha con atención, recibe la enseñanza bíblica y cumple tu responsabilidad. Habla directamente cuando haya un problema y evita alimentar conversaciones que aumenten la sospecha. Orar por el pastor y recibir su cuidado forman parte de una misma disposición a buscar el bien de la iglesia.

III. Cristo cuida de su Iglesia

Tal vez reconoces que has escuchado con dureza, que has rechazado una corrección necesaria o que apenas oras por quienes te pastorean. La respuesta comienza volviendo a Jesucristo. Él conoce nuestro orgullo y nuestra debilidad, y recibe al pecador que se arrepiente y confía en Él.

“Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”

1 Pedro 2:25 — RV60

Pedro presenta a Cristo como el Pastor que cuida de nuestras almas. Nuestra esperanza descansa en Él. Los pastores humanos necesitan su gracia, y la congregación también. Cristo puede enseñar a unos a cuidar con fidelidad y a otros a recibir ese cuidado con humildad.

Cuando confiamos en Él, podemos reconocer nuestros errores sin escondernos detrás de excusas. Podemos pedir perdón, recibir consejo y volver a servir. La iglesia crece cuando sus miembros escuchan la Palabra, se ayudan a obedecerla y descansan en el cuidado del Señor. Así, la corrección puede dar fruto, la oración acompaña al ministerio y la comunión se fortalece mediante el amor y la verdad.

Cristo es el centro

Jesucristo llevó nuestros pecados en la cruz, también el orgullo que nos hace resistir su Palabra y la dureza con la que tratamos a los que nos rodean. Su muerte muestra la gravedad de nuestro pecado y la grandeza de su amor. Resucitó y reúne un pueblo que le pertenece y aprende a vivir bajo su gobierno.

Si has rechazado una corrección bíblica, ven a Cristo y reconoce tu pecado. Su perdón te permite dejar de defenderte y comenzar a obedecer. Si pastoreas a otros, recuerda que también eres una oveja que necesita al Salvador, enseña con fidelidad, escucha con humildad y cuida con paciencia. Todos necesitamos la obra del Espíritu Santo para recibir la Palabra y ponerla en práctica.

Se busca iglesia que ame a su Señor y esté dispuesta a aprender de Él. Esa disposición se verá el próximo domingo al escuchar la predicación, durante la semana al corregir una conducta y hoy mismo al orar por quienes cuidan de la congregación.

Lectura completa del pasaje

Puedes leer el capítulo completo aquí:

Leer Hebreos 13 en Biblia TRC

Leer Hebreos 13 completo en Biblia TRC

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Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.

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