🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
Pasaje principal
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7 (RV60)
Introducción
La ansiedad puede hacerse tan pesada que parezca dirigir cada pensamiento y cada decisión. En 1 Pedro 5:7, el apóstol no promete que todos los problemas desaparecerán cuando oremos, ni enseña que sentir ansiedad sea siempre señal de falta de fe. Escribe a creyentes que atraviesan sufrimiento y los llama a poner sus preocupaciones en Dios, porque él cuida de ellos.
La frase está unida a la exhortación del versículo anterior, humillarse bajo la poderosa mano de Dios. Pedro no invita a negar lo que duele, sino a reconocer que no controlamos todas las circunstancias y a descansar en el cuidado de nuestro Padre. Los versículos que siguen llaman a permanecer atentos y firmes en la fe, con la esperanza puesta en lo que Dios hará.

Contexto
Pedro escribe a la Iglesia y habla de la humildad y el cuidado mutuo. Después de exhortar a sus lectores a revestirse de humildad unos hacia otros, les recuerda que deben humillarse bajo la mano poderosa de Dios. Añade que, a su debido tiempo, Dios los exaltará. Entonces les dice que echen toda ansiedad sobre él, porque él cuida de ellos.
La confianza en el cuidado de Dios no significa que el creyente deba desentenderse de sus responsabilidades, esconder su sufrimiento o afrontar sus cargas en soledad. En este mismo capítulo, Pedro habla de la vida de la Iglesia y exhorta a los creyentes a velar y a permanecer firmes en la fe. Dios puede sostenernos también mediante la oración y la ayuda de otros hermanos.

Tres razones para cambiar
I. Humíllate bajo la mano de Dios
El versículo 7 forma parte de una exhortación que comienza en el versículo 6. Pedro relaciona echar la ansiedad sobre Dios con humillarse bajo su mano. Podemos reconocer que no somos dueños de las circunstancias ni conocemos todo lo que va a ocurrir. Dios sí gobierna y su cuidado es fiel.
Esto no significa que sentir ansiedad pruebe que somos orgullosos o que no confiamos en Dios. El pasaje ofrece consuelo a creyentes que sufren; no los reprende por sentir dolor. Humillarnos ante Dios es acudir a él con nuestra necesidad y aceptar que necesitamos su ayuda, incluso cuando no sabemos cómo cambiará la situación.

II. Entrégale lo que te inquieta: él cuida de ti
Pedro no dice que echemos sobre Dios solo algunas preocupaciones. Dice “toda vuestra ansiedad”. Podemos hablar con él de lo que nos pesa, una enfermedad, una decisión difícil, un problema familiar o una incertidumbre sobre el futuro. Podemos pedirle ayuda con palabras sencillas y concretas.
La razón para hacerlo no es que sepamos cómo responderá a cada petición, sino que él cuida de los suyos. Su cuidado no garantiza que la dificultad termine de inmediato ni que la respuesta sea la que esperábamos. Nos asegura que no somos indiferentes para Dios y que podemos acudir a él en medio de lo que todavía no entendemos.
Si esta carga te resulta familiar, puedes leer también una reflexión sobre cómo confiar en el Señor cuando el peso parece demasiado grande.

III. Permanece firme: Dios te sostendrá
Después de hablar del cuidado de Dios, Pedro llama a sus hermanos a ser sobrios y velar. También les manda resistir firmes en la fe, porque otros creyentes padecen sufrimientos en el mundo. No dice que todo problema sea un ataque directo del diablo, pero sí advierte a la Iglesia que debe permanecer alerta y aferrada a la verdad de Dios.
Pedro termina recordando que Dios mismo perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá a los creyentes después del sufrimiento. No fija un plazo que nos permita saber cuándo acabará una prueba. Nos da una esperanza mayor, el sufrimiento presente no tendrá la última palabra, porque Dios guarda a los suyos y los llama a su gloria eterna en Jesucristo.

Cristo es el centro
Pedro pone la esperanza final en Jesucristo. En este capítulo llama a Jesús el Pastor principal y afirma que Dios ha llamado a los creyentes a su gloria eterna en Cristo. Jesús sufrió, murió y resucitó. Por medio de él, quienes se arrepienten y creen reciben perdón y son reconciliados con Dios.
Por eso, el cuidado de Dios no es una idea lejana, está unido a Cristo, quien dio su vida por su pueblo. Si estás sufriendo, puedes traer delante de Dios lo que te preocupa y pedir ayuda. Y si aún no confías en Cristo, acude a él con arrepentimiento y fe. Dios no promete que jamás habrá dolor, pero en Cristo ofrece salvación y una esperanza que alcanza más allá del sufrimiento.
Lectura completa del pasaje
Leer 1 Pedro 5 en Biblia TRC
Leer 1 Pedro 5 completo en Biblia TRC
Comentario bíblico de 1 Pedro 5 (20 min aprox.)
Compártelo
Si conoces a alguien que necesita esta palabra, compártela.
Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.
Ministerio
Tres razones para cambiar
DEVOCIONALES DEL MES
Selecciona un día para leer su devocional.Los días atenuados todavía no tienen devocional publicado.

