¿Quieres ser hecho nuevo? — 2 Corintios 5:17, en letras amarillas sobre hojas verde azulado; portada horizontal TRC.

Devocional diario en la Palabra de Dios


¿Quieres ser hecho nuevo?

🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

2 Corintios 5:17 — RV60

Introducción

Puedes cambiar de casa, de trabajo o de costumbres y seguir llevando contigo el mismo orgullo, la misma culpa y la misma manera de tratar a los demás. Quizá has prometido muchas veces empezar de nuevo. Pero cuando vuelven las dificultades, descubres que necesitas algo más profundo que otra oportunidad para intentarlo.

En 2 Corintios 5:17, Pablo afirma que quien está en Cristo es una nueva criatura. No dice que toda persona que desea cambiar ya haya sido hecha nueva, ni que baste con proponérselo. Habla de lo que Dios hace en quienes pertenecen a su Hijo. Si estás cansado de repetir el mismo error, 2 Corintios 5:17 te dirige a la vida nueva en Cristo. Él puede perdonarte y transformar tu corazón. Y si ya eres creyente, este texto te llama a vivir conforme a lo que dices ser, porque ya no te perteneces a ti mismo, perteneces al Señor que murió y resucitó por ti.

Portada: ¿Quieres ser hecho nuevo? — 2 Corintios 5:17, sobre hojas verde azulado con el logo TRC.

Contexto

Pablo escribe a la iglesia de Corinto y explica cómo el amor de Cristo cambia la manera de vivir. En los versículos anteriores enseña que Cristo murió por los suyos para que dejen de vivir para sí mismos y vivan para Él. Después de afirmar que quien está en Cristo es una nueva criatura, explica que esta obra procede de Dios, quien nos reconcilió consigo por medio de su Hijo.

Por tanto, ser hecho nuevo no consiste simplemente en sentirse mejor ni en dejar atrás una mala etapa. Significa haber recibido de Dios una vida que tiene a Cristo como Señor. Cambia nuestra relación con Dios y comienza a cambiar lo que amamos, lo que buscamos y cómo respondemos a su Palabra.

Esto no significa que desaparezcan todos los recuerdos, las consecuencias de las malas decisiones o la lucha contra el pecado. El creyente sigue necesitando arrepentirse y crecer. Pero ya no está en la misma situación, ha sido reconciliado con Dios y el Espíritu Santo obra en él para que obedezca a Cristo.

Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

No por obras de justicia sino por su misericordia en Tito 3:5

Contexto: el amor de Cristo cambia la manera de vivir — 2 Corintios 5:17, en amarillo sobre hojas oscuras.

Tres razones para cambiar

1. Reconoce lo que gobierna tu corazón

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”

Tito 3:3 — RV60

Pablo se incluye en esta descripción. No habla como alguien que siempre fue mejor que los demás, sino como un pecador al que Dios mostró misericordia. El problema del ser humano alcanza sus deseos, sus decisiones y sus relaciones. Por eso, cambiar únicamente lo que otros ven puede dejar intacto lo que gobierna el corazón.

Quizá quieres dejar de discutir, pero sigues decidido a tener siempre la razón. Quieres recuperar la confianza de alguien, pero todavía justificas tus mentiras. Quieres tranquilidad, pero no abandonar el pecado que te inquieta. Necesitas reconocer ante Dios tanto lo que haces como aquello que deseas y defiendes.

No uses “yo soy así” para excusar lo que Cristo te llama a abandonar. Acércate a Dios con sinceridad. Él conoce tu pecado, y su misericordia te permite confesarlo sin fingir que eres mejor de lo que eres.

Razón 1: Reconoce lo que gobierna tu corazón — Tito 3:3, en letras amarillas sobre hojas verde azulado.

2. Arrepiéntete y cree en Cristo

“diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Marcos 1:15 — RV60

Jesús llama al arrepentimiento y a la fe. Arrepentirse implica reconocer el pecado y volverse a Dios; creer en el evangelio es confiar en Cristo y en lo que Él ha hecho para salvarnos. Esa respuesta no compra una vida nueva: depende de la gracia de Dios.

La pregunta “¿Quieres ser hecho nuevo?” debe llevarte a algo más que desear que desaparezcan las consecuencias de tus actos. ¿Estás dispuesto a reconocer tu pecado y acudir a Cristo? No esperes a conseguir una vida limpia para acercarte a Él. Ven reconociendo que necesitas su perdón y su ayuda.

Si ya estás en Cristo, responde con obediencia concreta. Confiesa la mentira que has mantenido, pide perdón a quien has herido o abandona aquello que alimenta tu pecado. Hazlo confiando en el Señor y buscando ayuda cuando la necesites. La vida nueva que Dios da comienza a verse en decisiones reales, aunque el crecimiento sea gradual.

Razón 2: Arrepiéntete y cree en Cristo — Marcos 1:15, en amarillo sobre hojas verde azulado.

3. Descansa en la vida que tienes en Él

“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”

Colosenses 3:4 — RV60

La esperanza del creyente descansa en Cristo. Pablo lo llama “vuestra vida” y anuncia que los suyos participarán de su gloria cuando Él se manifieste. Lo que Dios ha comenzado no termina en una mejora pasajera, nos conduce a estar con nuestro Salvador.

Si perteneces a Cristo, tu pasado no es la última palabra sobre ti. Puede haber daños que debas reparar y consecuencias que tengas que afrontar, pero no necesitas vivir creyendo que el perdón de Dios es insuficiente. Tampoco debes concluir, por cada caída, que volver a obedecer carece de sentido. Confiesa tu pecado y vuelve al Señor.

La esperanza en Cristo sostiene la perseverancia. Puedes seguir luchando contra el pecado porque tu Salvador vive y porque el futuro de los suyos está unido a Él. Esa seguridad te anima a obedecer hoy y a esperar el día en que estarás libre de pecado en su presencia.

Razón 3: Descansa en la vida que tienes en Él — Colosenses 3:4, en amarillo sobre hojas oscuras.

Cristo es el centro

La vida nueva tiene su fundamento en la muerte y la resurrección de Jesús. Él cargó con el pecado de su pueblo y resucitó. Dios nos reconcilia consigo por medio de su Hijo, y el Espíritu Santo nos da vida y obra en nosotros. Por eso, ser hecho nuevo no depende de demostrar que puedes arreglarte solo.

Si todavía no has confiado en Cristo, arrepiéntete y cree en Él. Si ya le perteneces, no te conformes con conservar hábitos que contradicen su Palabra. Su gracia te recibe, te corrige y te enseña a vivir para Él. ¿Quieres ser hecho nuevo? Acude a Cristo, en Él hay perdón, vida y una razón firme para seguir cambiando.

Lectura completa del pasaje

Leer 2 Corintios 5 en Biblia TRC

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