🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
“Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría.”
Salmos 94:19 — NVI
Existen pensamientos que comienzan como una pequeña inquietud y terminan ocupándolo todo. La incertidumbre del futuro pueden repetirse tantas veces en la mente que la preocupación llega a dirigir el día y quitar el sueño durante la noche.
Salmos 94:19 habla precisamente de esa experiencia, cuando aumenta la angustia, las promesas de Dios ofrecen consuelo verdadero. El salmista reconoce que dentro de él se multiplicaron los pensamientos inquietantes, pero también afirma que el consuelo de Dios sostuvo y alegró su alma.
Esta palabra está dirigida únicamente para quien vive sin fe, no sabe si Dios lo escuchará o lleva mucho tiempo intentando sostenerse con sus propias fuerzas. Dios se da a conocer mediante su Palabra y llama a toda persona a buscarlo. Su consuelo no es una técnica para pensar en positivo, está unido a quién es Dios, a lo que Él ha prometido y a la salvación que ofrece por medio de Jesucristo.

Contexto
El Salmo 94 fue escrito en un ambiente de injusticia. Personas arrogantes oprimían a los débiles y actuaban como si Dios no pudiera verlas. El escritor contemplaba aquella maldad y preguntaba cuánto tiempo permitiría el Señor esa situación. No era una preocupación imaginaria, existían motivos reales para sentir dolor e inquietud.
Sin embargo, el salmista recordó que Dios escucha, ve, conoce los pensamientos y no abandona aquello que está en sus manos. Por eso pudo afirmar que, cuando las preocupaciones se multiplicaban dentro de él, el consuelo de Dios llenaba su alma de alegría. Las circunstancias seguían siendo difíciles, pero ya no eran la única voz que escuchaba.
Las promesas de Dios no aseguran que nunca habrá enfermedad, pérdidas o días dolorosos. Aseguran algo mayor, Dios sigue gobernando, conoce nuestra necesidad, juzgará con justicia y recibe a quienes acuden a Él. La preocupación dice: «Todo depende de ti». La Palabra de Dios responde: «Puedes acudir al Señor».
Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

Tres razones para cambiar
I. La preocupación multiplica los problemas dentro de nosotros
“La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra.”
Proverbios 12:25
Una dificultad es suficiente para llenar la mente con muchas posibilidades: «¿Y si todo sale mal? ¿Y si no encuentro una solución? ¿Y si nadie me ayuda?». Quizá solamente una de esas cosas está ocurriendo, pero la imaginación comienza a sufrir por todas ellas.
La preocupación promete prepararnos para el futuro, pero muchas veces nos hace padecer anticipadamente por situaciones que todavía no han sucedido. También revela nuestra dificultad para aceptar que no podemos controlarlo todo. Queremos conocer el resultado, asegurar el mañana y evitar cualquier dolor.
Dios no ridiculiza esa angustia ni dice que el sufrimiento carece de importancia. Él conoce los pensamientos que nadie más escucha. Pero también nos advierte que la preocupación no puede ocupar el lugar que corresponde a Dios. Ninguna persona puede garantizarse el día de mañana, pero puede escuchar hoy la Palabra del Señor.

II. Dios llama a todos a buscarlo
“Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano.”
Isaías 55:6
Dios no dice: Resuelve primero tu vida y después ven a mí. Su llamado es buscarlo ahora. Esto incluye a quien lleva años confiando en Él y a quien nunca ha orado con sinceridad. Incluye a quien conoce la Biblia y a quien todavía duda de que Dios exista.
Buscar al Señor no consiste únicamente en pedirle que cambie las circunstancias. Significa reconocer que hemos vivido apartados de Él, confesar nuestro pecado y acudir a Cristo. Es dejar de tratar a Dios como un último recurso y escucharlo como Señor.
Tal vez no puedas detener inmediatamente todos tus pensamientos, pero sí puedes decidir qué harás con ellos. Puedes seguir alimentándolos o llevarlos delante de Dios. Puedes confiar únicamente en tus cálculos o comenzar a escuchar sus promesas. Dios está cercano mediante su Palabra y llama al pecador a volverse a Él con arrepentimiento y fe.

III. La mayor promesa de Dios se encuentra en Cristo
“¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.”
Romanos 8:34
La preocupación más profunda del ser humano no debería ser solamente qué sucederá mañana, sino cómo comparecerá delante de Dios. Podemos encontrar soluciones temporales para algunos problemas y seguir separados de nuestro Creador por causa del pecado.
Aquí resplandece la promesa del evangelio, Cristo murió por pecadores y resucitó. Quien acude a Él no encuentra una simple distracción para sus temores, sino perdón, reconciliación con Dios y vida eterna. Jesús no promete una existencia sin aflicciones, promete recibir, guardar y salvar a quienes confían en Él.
Esta esperanza también alcanza a quien hoy no cree ni espera en el Señor. No se le pide que finja una fe que no tiene, sino que escuche lo que Dios ha dicho acerca de su Hijo. Puede acercarse, reconocer su incredulidad y pedir al Señor que le muestre la verdad de Cristo. La puerta no está cerrada. Dios continúa llamando por medio del evangelio.

Cristo es el centro
Jesús conoció la angustia. Antes de la cruz oró en Getsemaní con profundo sufrimiento. No contempló el dolor desde lejos, fue despreciado, abandonado y crucificado. Cargó con el juicio que merecen nuestros pecados y resucitó venciendo la muerte.
Por eso, el consuelo de Dios no son palabras vacías. Tiene un nombre, Jesucristo. En Él, Dios demuestra que no ha ignorado nuestra mayor necesidad. Si entregó a su Hijo para salvar a pecadores, podemos escuchar seriamente cada una de sus promesas.
“No te preocupes” no significa que debas fingir que todo está bien. Significa que no tienes que enfrentarte solo a aquello que no puedes controlar. Ven a Cristo. Cuéntale al Señor lo que te angustia, reconoce tu pecado y cree en el Hijo de Dios. Quizá el problema no desaparezca hoy, pero puedes encontrar algo que la preocupación nunca podrá darte, paz con Dios, perdón y una esperanza que permanece más allá de las circunstancias.
Lectura completa del pasaje
Leer Salmos 94 en Biblia TRC
Leer Salmos 94 completo en Biblia TRC
Compártelo
Si conoces a alguien que necesita esta palabra, compártela.
Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.
Ministerio
Tres razones para cambiar
DEVOCIONALES DEL MES
Selecciona un día para leer su devocional.Los días atenuados todavía no tienen devocional publicado.

