🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.”
Mateo 7:24
Hay conversaciones que pueden ocupar muchas horas dentro de la Iglesia, cuándo será el rapto, cómo será el milenio, el orden preciso de los acontecimientos finales o detalles que la Palabra de Dios no desarrolla por completo. Es bueno amar la verdad, estudiar la Escritura y esperar la venida de Cristo. Pero Mateo 7:24 nos enfrenta a una pregunta más cercana: ¿estamos obedeciendo las palabras claras de Jesús?
Mateo 7:24 no nos llama a despreciar la doctrina, sino a no olvidar lo principal. Jesús termina el Sermón del Monte diciendo que el hombre prudente oye sus palabras y las hace. El fundamento firme no es ganar una discusión, sino recibir con fe la enseñanza de Cristo y vivir sometidos a ella.
La frase objetivo de este devocional es: Mateo 7:24 y las discusiones sobre el rapto: obedecer a Jesús en lo que dejó claro.

Contexto
El Sermón del Monte contiene mandamientos que nadie puede declarar confusos, reconcíliate con tu hermano, ama a tus enemigos, ora al Padre, perdona, huye de la hipocresía, busca primero el reino de Dios, no juzgues con orgullo y trata a los demás como quieres ser tratado. Jesús no dejó estas palabras para adornar nuestros estudios bíblicos, sino para gobernar nuestra vida.
La Iglesia debe esperar el regreso del Señor. Cristo volverá, juzgará con justicia y establecerá plenamente su reino. Pero mientras esperamos, Él nos ha dicho cómo vivir hoy. No debemos usar las preguntas difíciles para evitar los mandamientos claros.
Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

Tres razones para cambiar
I. Porque podemos distraernos de la edificación que Dios busca
“Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.”
1 Timoteo 1:4
Pablo no prohíbe pensar ni aprender. Advierte contra las discusiones que alimentan especulaciones, orgullo y división, pero no edifican la fe. Podemos hablar mucho de profecía y, al mismo tiempo, descuidar la oración, el amor, el perdón o la obediencia en casa.
Cuando una cuestión que Dios no ha revelado plenamente se vuelve más importante que amar a los hermanos, servir a la Iglesia y vivir en santidad, el problema no es solo intelectual, es del corazón.

II. Porque oír la verdad sin obedecerla nos engaña
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
Santiago 1:22
Jesús no dijo que el hombre prudente es quien oye más datos, sino quien oye sus palabras y las hace. Conocer el orden que uno cree que tendrán los últimos tiempos no reemplaza el mandato de reconciliarnos, dominar la lengua, amar al prójimo, cuidar al necesitado y abandonar el pecado.
La pregunta no es únicamente: «¿Qué posición tengo sobre el milenio?». También debemos preguntar: «¿Estoy viviendo como un discípulo de Jesucristo? ¿Estoy haciendo lo que Él ya me mandó?».
Puedes seguir meditando en la necesidad de guardar la Palabra:
La Palabra de Dios debe habitar en tu corazón

III. Porque Cristo se da a conocer a quienes le aman y le obedecen
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”
Juan 14:21
La obediencia no nos salva ni compra el amor del Padre. Cristo nos salvó por su muerte en la cruz y por su resurrección. Pero quien ha recibido su gracia aprende a amar sus mandamientos. No obedece para ser aceptado, sino porque ha sido aceptado en el Hijo.
El Señor no nos dejó a oscuras acerca de lo que debemos hacer hoy. Nos mandó creer en Él, amar a Dios, amar a los hermanos, velar, orar, anunciar el evangelio y permanecer fieles hasta el fin. Esa fidelidad no es pequeña, es la casa edificada sobre la roca.

Cristo es el centro
Jesucristo no es solo quien explicó el futuro. Él es el Señor que vendrá. El mismo Jesús que prometió regresar es quien murió por pecadores, cargó la ira de Dios en la cruz y resucitó para dar vida eterna a todo aquel que cree en Él.
Si has usado debates bíblicos para esconder desobediencia, ven a Cristo con arrepentimiento. Él perdona al pecador que se vuelve a Él. Y si eres creyente, no vivas inquieto por aquello que Dios no ha explicado en todos sus detalles. Aférrate a Cristo, ama su Palabra y haz lo que Él dejó claro. El día de su venida no será una sorpresa terrible para quienes descansan en Él.
Lectura completa del pasaje
Puedes leer el capítulo completo aquí:
Leer Mateo 7 completo en Biblia TRC
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