🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
“Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha.”
Salmos 73:23 NVI
Hay cargas que no se ven. Una persona puede seguir adelante con su trabajo, su familia y sus responsabilidades, mientras por dentro se siente cansada, insegura o sola. Salmos 73:23 habla directamente a ese corazón, Dios está cerca de sus hijos y los sostiene.
Asaf no escribió estas palabras desde una vida cómoda. Había reconocido que casi cayó al mirar la prosperidad de los que no tienen a Dios. Su mente se confundió y su corazón se llenó de amargura. Sin embargo, Dios no lo abandonó. Por eso pudo decir: “Tú me sostienes de la mano derecha”. Salmos 73:23 nos enseña que Dios está cerca cuando te sientes solo e inseguro, Él permanece fiel y sostiene a los que le pertenecen.

Contexto
Asaf había dejado de mirar al Señor para fijarse en lo que otros tenían. Sus pensamientos le llevaron a cuestionar la bondad de Dios. Pero cuando entró en la presencia del Señor, volvió a ver las cosas con claridad.
No dijo: “Yo siempre fui fiel contigo”. Dijo: “Yo siempre estoy contigo”, porque Dios lo había sostenido. Esa es la gracia del Señor, Él corrige a sus hijos, los levanta y los conduce otra vez a su Palabra.
Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

Tres razones para cambiar
I. Porque el pecado nos hace vivir como si fuéramos nuestros
“Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.”
Romanos 3:23 NVI
El pecado no consiste solo en hacer aquello que Dios prohíbe. También es vivir como si nuestra vida nos perteneciera por completo. Queremos decidir el camino, guardar el control y buscar nuestra seguridad lejos del Señor.
Cuando vivimos así, el temor crece. Nos agotamos intentando sostener lo que nunca fuimos llamados a llevar solos. Dios nos recuerda que no fuimos creados para vivir lejos de Él.

II. Porque Cristo nos llama a vivir para Dios
“Así también ustedes, considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.”
Romanos 6:11 NVI
Quien ha creído en Cristo no tiene que seguir viviendo bajo el dominio del pecado ni según sus propios deseos. Cristo murió para llevar nuestra culpa y resucitó para darnos una vida nueva. Por eso, reconocer que Dios está cerca implica rendirle lo que antes queríamos gobernar solos.
Esto se vive cada día, confesando nuestras faltas, obedeciendo la Palabra de Dios, orando en medio de la lucha y dejando de confiar en nuestra propia fuerza.

III. Porque pertenecer al Señor da una esperanza firme
“Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.”
Romanos 14:8 NVI
El creyente no pertenece a su pasado, a sus temores ni a sus circunstancias. Pertenece al Señor. Esta verdad no promete una vida sin lágrimas, pruebas o preguntas difíciles, pero sí afirma que Dios no abandona a los suyos.
Cuando la fe parece débil, Cristo sigue siendo fuerte. Cuando no entiendes el camino, el Señor sigue sosteniendo tu mano. Estás cerca de Dios porque Él te ha acercado a sí mismo por medio de Cristo.

Cristo es el centro
Jesús no vino solamente a animarnos en los días difíciles. El Hijo de Dios vino a salvar a pecadores que vivían lejos de Dios. En la cruz llevó nuestra culpa, murió en nuestro lugar y resucitó para dar vida eterna a todo aquel que cree en Él.
Por eso puedes descansar. Dios no está cerca de ti porque hayas logrado hacerte digno de Él. Está cerca porque Cristo abrió el camino por su sangre. Si todavía vives lejos del Señor, ven a Jesús con arrepentimiento y fe. Si ya has creído, no camines como quien está solo, tu Padre celestial te sostiene.
Lectura completa del pasaje
Puedes leer el capítulo completo aquí:
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Ministerio
Tres razones para cambiar

