Sobre Jesús García Morcillo

Pastor y ministro de culto en Albacete (España), graduado en Teología por la FTUEBE y miembro del Colegio de Pastores de la UEBE. Prepara, redacta y revisa personalmente los devocionales de Tres Razones para Cambiar para explicar la Biblia, presentar a Jesucristo y aplicar la Palabra de Dios a la vida diaria.

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Jesús García Morcillo, pastor y autor de los devocionales

Autor: Jesús Morcillo

  • Imagen destacada del devocional «Acércate con confianza a Dios», con referencia a Hebreos 4:16.

    Acércate con confianza a Dios

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

    «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»
    Hebreos 4:16 (RVR1960)

    Introducción

    Has pospuesto muchas cosas, pero aún sigues aplazándolo porque tienes miedo de afrontar la situación. Te pesan las consecuencias que pueda tener y lo último que piensas es ponerte delante de Dios. Le das vueltas a lo que debes hacer, imaginas lo que puede salir mal y esperas a sentirte preparado. Mientras tanto, el problema sigue ahí.

    ¿Qué significa acercarse con confianza al trono de la gracia?

    Hebreos 4:16 te llama a hacer precisamente lo que has dejado para el final, acercarte a Dios con confianza. No te pide que llegues con la situación resuelta. Te invita a buscar su misericordia y su ayuda cuando más las necesitas. Eso no significa que puedas evitar las consecuencias ni que Dios vaya a resolver el asunto como tú deseas. Significa que puedes afrontarlo delante de Él, sostenido por la gracia que recibes por medio de Jesucristo.

    Portada vertical «Acércate con confianza a Dios» (Hebreos 4:16).

    Contexto

    ¿Por qué podemos acercarnos a Dios por medio de Jesús?

    Antes de esta invitación, Hebreos presenta a Jesús como nuestro gran sumo sacerdote. Él conoce la debilidad humana: fue tentado, pero no pecó. Por eso, cuando el texto dice “acerquémonos”, no nos anima a confiar en nuestra capacidad para arreglarlo todo. Nos señala a Cristo, por medio de quien podemos presentarnos ante Dios.

    Si has cometido un error, acércate para confesarlo. Si temes una conversación difícil o una decisión cuyas consecuencias no controlas, cuéntaselo al Señor. Después, da el paso que corresponde conforme a su Palabra. Reconocer no sustituye la responsabilidad de actuar, te ayuda a afrontarla confiado.

    Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

    Sigue salvando a los desobedientes

    Lámina de contexto de «Acércate con confianza a Dios» (Hebreos 4:14-16).

    Tres razones para cambiar

    I. Deja de esconderte

    El miedo a las consecuencias puede llevarte a retrasar una conversación, una confesión o una decisión necesaria. En ocasiones, además del temor, hay un error que no quieres reconocer. La Palabra de Dios nos advierte que no podemos tratar ese pecado como si careciera de importancia:

    «Son sus pecados los que los han separado de Dios. A causa de esos pecados, él se alejó y ya no los escuchará.»
    Isaías 59:2 (NTV) 

    Isaías se dirigía a un pueblo que persistía en su maldad. Su advertencia nos llama a examinar el corazón, aunque no significa que toda situación difícil sea consecuencia de un pecado concreto. Pregúntate con sinceridad qué estás evitando. Si has pecado, reconócelo ante Dios. Si tienes miedo, díselo también. Dejar de esconderte es un primer paso para afrontar la situación.

    Lámina «Deja de esconderte» (Isaías 59:2).

    II. Acércate a Dios y haz lo que corresponde

    Dios te invita a acercarte a Él, pero también a abandonar aquello que sabes que está mal. Santiago une ambas cosas:

    «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.»
    Santiago 4:8 (RVR1960)

    Habla con Dios con palabras sencillas. Dile al Señor qué ha ocurrido, qué temes y qué necesitas hacer. Pídele perdón donde te hayas equivocado y sabiduría para actuar. Quizá debas pedir perdón a alguien, decir la verdad, aceptar una consecuencia o tomar una decisión que has seguido aplazando. Da ese paso sin esperar a que desaparezca todo el miedo. Puedes obedecer a Dios aun cuando no sepas cómo responderán los demás.

    Lámina «Acércate a Dios y haz lo que corresponde» (Santiago 4:8).

    III. Descansa en Cristo mientras actúas

    La confianza de Hebreos 4:16 tiene un fundamento. Pablo lo expresa así:

    «Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza.»
    Efesios 3:12 (NTV)

    Cristo no promete que afrontar el problema será fácil. Sí ha abierto el camino para que acudas al Padre en medio de él. Puedes pedir misericordia si has pecado y ayuda para hacer lo correcto. Y cuando hayas dado el paso, puedes seguir confiando en Dios, incluso si la respuesta de otros o las consecuencias son distintas de las que esperabas.

    Lámina «Descansa en Cristo mientras actúas» (Efesios 3:12).

    ¿Debo arreglar toda mi vida antes de acercarme a Dios?

    Hebreos 4:14-16 fundamenta el acceso en Jesús, no en haber resuelto previamente cada dificultad. Puedes acudir para confesar tu pecado y pedir ayuda. Eso no elimina la responsabilidad de reparar lo posible y obedecer, pero impide convertir la vergüenza en una razón para seguir escondiéndote.

    Para dar ese paso puedes leer la oración de un corazón que necesita ser limpiado.

    Cristo es el centro

    Jesús conoce nuestra debilidad y nunca cedió al pecado. Murió y resucitó para reconciliar con Dios a quienes se arrepienten y creen en Él. Por eso, no necesitas presentar ante el Padre una versión de ti que ya lo tiene todo resuelto.

    Acércate a Cristo tal como estás, con verdad. Confiesa lo que debas confesar, pide la ayuda que necesitas y afronta lo que has venido posponiendo. El Señor te llama a obedecer hoy y a buscar en Él la gracia para hacerlo.

    Lectura completa del pasaje

    Leer Hebreos 4 en Biblia TRC

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    Tres razones para cambiar

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    2. Contentos con lo que tenemos porque Dios no nos dejará
    3. Sin condenación
  • Imagen destacada del devocional «Gratitud en toda circunstancia», con referencia a 1 Tesalonicenses 5:18.

    Gratitud en toda circunstancia

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

    “Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.”

    1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)

    Introducción

    A veces la Escritura nos pide algo que nos parece de locos: dar gracias en toda circunstancia. ¿Y si estoy enfermo? ¿Y si no tengo trabajo? ¿Y si estoy inmerso en un problema grave al que no encuentro solución? ¿También entonces tengo que dar gracias? ¿Gracias por qué?

    ¿Qué significa dar gracias en toda circunstancia?

    1 Tesalonicenses 5:18 habla precisamente de esas circunstancias. No estamos llamados a fingir alegría ni llamar bueno a lo que nos hace sufrir. Dice que quienes pertenecen a Cristo Jesús pueden dar gracias a Dios en medio de lo que están viviendo. Pero si hoy apenas tienes fuerzas para levantarte, necesitas algo más que la orden de ser agradecido. Necesitas saber a quién puedes acudir y qué permanece firme cuando todo lo demás se desmorona.

    Portada vertical «Gratitud en toda circunstancia» (1 Tesalonicenses 5:18).

    Contexto

    Pablo escribió a una iglesia que conocía la aflicción. Cerca del final de su carta les pide que estén alegres, que oren y que den gracias. No son instrucciones reservadas para los días fáciles, forman parte de la vida de quienes pertenecen a Cristo Jesús.

    ¿Dar gracias a Dios obliga a celebrar el sufrimiento?

    Por eso conviene leer con cuidado sus palabras. Dar gracias en toda circunstancia no obliga a agradecer una enfermedad por ser enfermedad, ni a celebrar la pérdida del trabajo. Podemos lamentar lo que ocurre, pedir al Señor que intervenga y, al mismo tiempo, darle gracias porque nos recibe por medio de su Hijo. La gratitud empieza por mirar a Dios con sinceridad.

    Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

    Santificados completamente por Dios en 1 Tesalonicenses 5:23-24: esperanza cristiana para una vida guardada por el Señor

    Lámina de contexto de «Gratitud en toda circunstancia» (1 Tesalonicenses 5:18).

    Tres razones para cambiar

    I. No olvides a quien te sostiene

    El sufrimiento puede ocupar tanto espacio en nuestros pensamientos que apenas vemos otra cosa. Eso es comprensible. Pero también debemos examinar nuestro corazón, podemos recibir la ayuda de Dios y seguir adelante sin volvernos a él. Jesús hizo una pregunta después de sanar a diez hombres:

    “Jesús preguntó: «¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Ninguno volvió para darle gloria a Dios excepto este extranjero?».”

    Lucas 17:17–18 (NTV)

    Los diez necesitaban ayuda, solo uno regresó para dar gloria a Dios. La pregunta para nosotros no es si nuestro problema es pequeño. Quizá sea muy grave. La pregunta es si, mientras buscamos una respuesta, hemos dejado de hablar con el Señor y de reconocer lo que ya nos ha dado. Si es así, podemos decírselo sin excusas y volver a él.

    Lámina «No olvides a quien te sostiene» (Lucas 17:17-18).

    II. ¿Cómo dar gracias a Dios cuando estoy sufriendo?

    No necesitas preparar una lista de cosas buenas para ocultar tu dolor. Puedes orar así: “Padre, tengo miedo. No sé cómo se resolverá esto. Ayúdame”. Y puedes añadir: “Gracias porque puedo venir a ti por medio de Jesucristo”. Pablo nos recuerda a quién dirigimos nuestra gratitud:

    “Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

    Efesios 5:20 (NTV)

    Da gracias por lo que sabes que es verdad, aunque todavía no sepas qué sucederá mañana. El Padre escucha a los que acuden a él por Cristo. Su Palabra sigue siendo digna de confianza. Agradecer estas cosas no resuelve de inmediato tu problema, pero te ayuda a llevarlo delante de Dios en vez de cargar con él a solas.

    Lámina «Reconoce con sinceridad y da gracias» (Efesios 5:20).

    III. Aférrate al regalo que permanece

    Hay respuestas que tardan y pérdidas que dejan rastro. Ser agradecido no significa que nunca volverás a llorar. Significa que, incluso allí, puedes recordar el regalo de Dios que ninguna circunstancia te puede quitar. Pablo expresa su gratitud con estas palabras:

    “¡Gracias a Dios por este don que es tan maravilloso que no puede describirse con palabras!”

    2 Corintios 9:15 (NTV)

    Dios ha mostrado su gracia de forma decisiva al darnos a su Hijo. Jesucristo murió por pecadores y resucitó. En él hay perdón y una esperanza que no depende de conseguir hoy el trabajo, la curación o la solución que deseas. Puedes seguir pidiendo esas cosas al Padre y descansar en Cristo mientras esperas.

    Lámina «Aférrate al regalo que permanece» (2 Corintios 9:15).

    Cristo es el centro

    Jesús no miró el sufrimiento desde lejos. Conoció el dolor y obedeció al Padre hasta la muerte. Resucitó para que quienes confían en él tengan vida. Por eso, cuando Pablo llama a dar gracias, se dirige a quienes pertenecen a Cristo Jesús. Nuestra gratitud no nace de pensar que somos capaces de soportarlo todo, sino de saber a quién pertenecemos.

    Si todavía no confías en Cristo, acude a él, arrepiéntete y pídele perdón. Si ya eres suyo, cuéntale lo que hoy te pesa. Pide la ayuda que necesitas y dale gracias por lo que el Padre te ha concedido en su Hijo. Puedes hacerlo con lágrimas. Dios no te pide una apariencia de fortaleza, te llama a confiar en él.

    Lectura completa del pasaje

    Puedes leer el capítulo completo aquí:

    Leer 1 Tesalonicenses 5 en Biblia TRC

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    Tres razones para cambiar

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    2. Dar gracias al Señor cada día
    3. Alabar al Señor con todo el corazón
  • Imagen destacada del devocional «Sabiduría para decidir», con referencia a Santiago 1:5.

    Sabiduría para decidir

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

    “Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.”

    Santiago 1:5 (NTV)

    Introducción

    Tienes una decisión delante: aceptar un trabajo, tomar responsabilidad frente a un conflicto familiar o escoger en medio de una dificultad. Has pensado en las consecuencias y quizá has pedido opinión, pero aún temes equivocarte. ¿Dónde encontrar sabiduría para decidir cuando no tienes todas las respuestas? Santiago 1:5 te invita a pedirla a Dios. Él conoce lo que tú no alcanzas a ver y recibe a quienes reconocen que la necesitan.

    ¿Qué promete Dios a quienes le piden sabiduría?

    La Palabra no promete que Dios te revelará de antemano cada detalle de tu futuro. Promete que da sabiduría con generosidad y sin reprender a quien se la pide. Por eso, antes de escoger, acércate a Él en oración, escucha lo que dice su Palabra y examina si tu deseo es obedecerle incluso cuando su respuesta no coincida con tus planes.

    Portada vertical «Sabiduría para decidir» (Santiago 1:5).

    Contexto

    ¿Por qué necesitamos sabiduría en medio de las pruebas?

    Santiago escribe a creyentes que estaban pasando por diversas pruebas. Acaba de hablar de perseverar en ellas y de la necesidad de llegar a ser maduros y completos. En ese marco aparece la invitación a pedir sabiduría. Necesitamos entender cómo vivir fielmente en medio de la prueba. No se trata de una fórmula para adivinar cuál opción traerá menos dificultades, sino de aprender a responder ante Dios como Él desea.

    Cristo nos abre el camino al Padre. Al confiar en Él, podemos pedir ayuda sin fingir que ya sabemos lo que debemos hacer. Y esa petición debe ir acompañada de una disposición real a obedecer; Santiago insiste en que la fe se demuestra en la vida.

    Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

    No basta con decir que creo

    Lámina de contexto de «Sabiduría para decidir» (Santiago 1:5).

    Tres razones para cambiar

    I. Reconoce tu orgullo

    La dificultad no siempre es la falta de información. A veces ya sabemos qué enseña Dios, pero preferimos una respuesta que confirme lo que deseamos. Podemos buscar consejo hasta encontrar a alguien que nos dé la razón y llamar prudencia a nuestra resistencia a obedecer. La Palabra de Dios nos descubre esa confianza excesiva en nosotros mismos:

    “No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al SEÑOR y aléjate del mal.”

    Proverbios 3:7 (NTV)

    Antes de tomar la decisión, pregúntate con sinceridad: «¿Quiero hacer lo que agrada a Dios, o solo deseo que Dios apruebe lo que ya he elegido?». Si reconoces pecado o terquedad, confiésalo. Pedir sabiduría comienza con la humildad de dejar que el Señor corrija nuestro camino.

    Lámina «Reconoce tu orgullo» (Proverbios 3:7).

    II. ¿Cómo pedir sabiduría a Dios y aplicarla?

    Santiago nos da una respuesta concreta, pide sabiduría a Dios. Puedes contarle el problema con claridad, sin esconder tus temores. Después, lee la Escritura, atiende a sus mandatos y busca el consejo de creyentes maduros que te ayuden a aplicarla. La oración no sustituye la obediencia, y el consejo no sustituye la responsabilidad de decidir delante del Señor.

    El salmista expresó así su necesidad:

    “Da discernimiento a este siervo tuyo; entonces comprenderé tus leyes.”

    Salmos 119:125 (NTV)

    No pidas únicamente que Dios quite la incertidumbre. Pídele entendimiento para obedecer lo que ya ha dicho y prudencia para elegir entre opciones que su Palabra permite. Cuando tengas que dar el paso, hazlo con honestidad, amor y responsabilidad.

    Lámina «Ora y escucha su Palabra» (Salmos 119:125).

    III. Descansa en Cristo

    Aunque ores y busques consejo, puede que aún no sepas cómo acabará todo. Tu esperanza no descansa en tomar una decisión perfecta, sino en el Señor Jesucristo, que no abandona a los suyos. Pablo pidió al Padre de nuestro Señor Jesucristo que diera a los creyentes el Espíritu de sabiduría para conocerlo mejor:

    “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.”

    Efesios 1:17 (NVI)

    Conocer más a Dios no elimina todas las preguntas, pero cambia la manera de afrontarlas. Puedes decidir sin exigir garantías que Él no ha prometido, y seguir confiando cuando el resultado sea difícil. Dios oye a sus hijos y los sostiene mientras aprenden a obedecerle.

    Lámina «Descansa en Cristo» (Efesios 1:17).

    ¿Sentir paz demuestra que una decisión viene de Dios?

    Una sensación de tranquilidad no basta para confirmar una decisión. Podemos sentirnos cómodos con algo equivocado o inquietos ante una responsabilidad correcta. Santiago 1:5 invita a pedir sabiduría, no a sustituir el discernimiento por una emoción. Examina la opción a la luz de la Escritura, sus consecuencias y el consejo prudente.

    Cuando la respuesta todavía no está clara, confiar sin entender todo el camino ayuda a actuar con humildad.

    Cristo es el centro

    Jesús obedeció al Padre incluso en el camino de la cruz. Murió por nuestros pecados y resucitó, por medio de Él podemos acercarnos a Dios, recibir perdón y pedir ayuda con confianza. Si tu decisión ha puesto al descubierto egoísmo, temor o desobediencia, vuelve a Cristo en arrepentimiento y fe. Si has de elegir hoy, no esperes a sentirte dueño del futuro, ora al Padre, atiende a su Palabra y da el paso que puedas dar en obediencia. Él puede sostenerte también en lo que todavía no comprendes.

    Lectura completa del pasaje

    Leer Santiago 1 en Biblia TRC

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  • Imagen destacada del devocional «El único camino al Padre», con referencia a Juan 14:6.

    El único camino al Padre

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

    “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

    Juan 14:6 (RVR1960)

    Introducción

    “Creo en Dios, pero prefiero acercarme a él a mi manera”. Esa idea parece sincera, pero deja sin respuesta una pregunta decisiva: ¿quién puede decirnos de verdad cómo llegar al Padre? En Juan 14:6, Jesús no ofrece un consejo entre muchos. Afirma que él mismo es el camino, la verdad y la vida, y que nadie viene al Padre sino por él. Si buscas cómo acercarte a Dios, esta palabra te llama a escuchar a su Hijo y a confiar en él.

    El problema no consiste solo en no saber qué dirección tomar. El pecado nos separa de Dios, y ninguna obra buena puede borrar por sí misma nuestra culpa. Pero Jesús habla para dar esperanza, el Padre no nos deja buscar a ciegas. Nos da a conocer al Hijo, que abre el camino hacia él.

    Portada vertical «El único camino al Padre» (Juan 14:6).

    ¿A quién dijo Jesús «yo soy el camino, la verdad y la vida»?

    ¿Qué significa que Jesús es el camino, la verdad y la vida?

    Jesús pronunció estas palabras durante su conversación con los discípulos antes de su muerte. Les había dicho que iba a prepararles lugar en la casa del Padre. Tomás respondió que no sabían adónde iba ni cómo podían conocer el camino. Jesús no les entregó una ruta que debieran recorrer solos, señaló su propia persona. Es el camino porque por su muerte y resurrección nos reconcilia con Dios; es la verdad porque da a conocer fielmente al Padre, es la vida porque solo en él hay vida eterna.

    La frase “nadie viene al Padre, sino por mí” también nos corrige. No podemos conservar a Jesús como un maestro al que admiramos y buscar al Padre dejando de lado lo que él afirma. Si te preguntas por qué necesitamos que Dios nos acerque, puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

    Lámina de contexto de «El único camino al Padre» (Juan 14:6).

    Tres razones para cambiar

    I. No podemos abrirnos camino por nosotros mismos

    “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;”

    Romanos 3:10 (RVR1960)

    ¿Por qué nuestras buenas obras no pueden reconciliarnos con Dios?

    Nos gusta pensar que basta con ser sinceros o hacer más bien que mal. Pero la Palabra de Dios descubre lo que no queremos admitir, ninguno de nosotros es justo delante de él por sus propios méritos. Nuestros pecados no desaparecen porque los comparemos con los de otros. Por eso necesitamos algo más que instrucciones para mejorar nuestra conducta, necesitamos perdón y reconciliación con el Padre.

    Lámina «No podemos abrirnos camino por nosotros mismos» (Romanos 3:10).

    II. Cree en el Señor Jesucristo

    “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”

    Hechos 16:31 (RVR1960)

    La respuesta bíblica es clara, arrepiéntete de tus pecados y confía en Cristo. Creer en él significa acudir a Jesús tal como la Escritura lo presenta, reconociendo que no puedes salvarte a ti mismo. Nadie puede creer en lugar de otro, la promesa anunciada al carcelero también debía ser recibida personalmente por los de su casa. Hoy puedes dejar de apoyarte en tus méritos y venir al Hijo que el Padre ha enviado.

    Lámina «Cree en el Señor Jesucristo» (Hechos 16:31).

    III. En Cristo tenemos paz con Dios

    “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”

    Romanos 5:1 (RVR1960)

    Quien confía en Cristo es declarado justo por la fe y tiene paz con Dios por medio de él. Esa paz se apoya en la obra de Jesús, no en un día sin dudas ni en la fuerza de nuestras emociones. Cuando el creyente falla, vuelve a Cristo, confiesa su pecado y sigue escuchando su Palabra. El Hijo que nos conduce al Padre también sostiene nuestra confianza en él.

    Lámina «En Cristo tenemos paz con Dios» (Romanos 5:1).

    Cristo es el centro

    Jesús no dijo que conocía un camino que nosotros podríamos recorrer sin él. Dijo: “Yo soy el camino”. Vivió en obediencia al Padre, murió por los pecadores y resucitó. Por eso su invitación es tan seria y tan consoladora, no hay otro Salvador, y no necesitas fabricarte uno. Si todavía no crees, no te conformes con admirar a Jesús desde lejos. Arrepiéntete y confía en él. Si ya perteneces a Cristo, deja de medir tu acceso al Padre por tus aciertos de hoy, acércate a Dios por medio de su Hijo y obedece su Palabra con gratitud.

    Lectura completa del pasaje

    Leer Juan 14 en Biblia TRC

    Leer Juan 14 completo en Biblia TRC

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    Devocionales relacionados

  • Imagen destacada del devocional «Refugio en medio de la dificultad», con referencia a Salmos 46:1.

    Refugio en medio de la dificultad

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

    «Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.»

    Salmos 46:1 (RV60)

    Introducción

    ¿Qué enseña Salmo 46:1 cuando llega la dificultad?

    Salmos 46:1 responde a esa necesidad muy concreta: Dios es refugio, fortaleza y auxilio cercano en la dificultad. El versículo no promete que sus hijos vivirán sin tribulaciones. Afirma que pueden acudir a él cuando estas llegan. Si hoy buscas un refugio en medio de la dificultad, escucha primero lo que Dios dice de sí mismo, antes de dar por cierta la conclusión a la que te lleva el miedo.

    Portada vertical «Refugio en medio de la dificultad» (Salmos 46:1).

    Contexto

    El Salmo 46 es un cántico de los hijos de Coré. Describe una tierra que se conmueve, montes que caen al mar y naciones que se agitan. Sus imágenes muestran circunstancias capaces de estremecer a cualquiera. En medio de ellas, el pueblo de Dios declara que él está presente y que por eso no tiene que rendirse al temor.

    ¿Qué significa que Dios es amparo, fortaleza y pronto auxilio?

    El primer versículo sostiene todo el salmo. Dios es “nuestro amparo”, podemos acudir a él. Es “fortaleza”, puede sostenernos cuando somos débiles. Es “pronto auxilio”, la tribulación no lo toma por sorpresa ni lo deja lejos de quienes le buscan. En Cristo vemos hasta dónde llegó el amor de Dios por los pecadores, su Hijo vino a nosotros, padeció, murió y resucitó.

    Puedes ampliar esta enseñanza en el siguiente devocional:

    Fortaleza en el día de la angustia

    Lámina de contexto de «Refugio en medio de la dificultad» (Salmos 46:1).

    Tres razones para cambiar

    I. Dejamos que el miedo decida dónde buscamos seguridad

    Sentir miedo ante una dificultad no significa que debamos ocultarla o fingir que nada pasa. Pero el miedo puede llevarnos a tratar como salvación definitiva aquello que no puede salvarnos, nuestros recursos, la influencia de otras personas o nuestra capacidad de mantenerlo todo bajo control. Es bueno recibir ayuda humana, es peligroso esperar de ella lo que solo Dios puede dar.

    «No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.»

    Salmos 146:3 (RV60)

    Este salmo descubre una confianza mal puesta. Cuando hacemos de una persona o de nuestros propios medios nuestro refugio último, la dificultad termina mostrando sus límites. Necesitamos volvernos a Dios.

    Lámina «Dejamos que el miedo decida dónde buscamos seguridad» (Salmos 146:3).

    II. Podemos acudir a Dios con nuestro temor

    Confiar en el Señor no exige esperar a sentirnos fuertes. Podemos decirle la verdad sobre lo que nos preocupa, pedirle ayuda y dar el siguiente paso de obediencia que su Palabra nos muestra. La fe no niega la dificultad, lleva esa dificultad delante de Dios.

    «En el día que temo, Yo en ti confío.»

    Salmos 56:3 (RV60)

    El salmista reconoce su temor y decide confiar. Haz lo mismo hoy, ora por aquello que te pesa, escucha la Palabra de Dios y no permitas que el miedo gobierne tus decisiones.

    Lámina «Podemos acudir a Dios con nuestro temor» (Salmos 56:3).

    III. ¿Pronto auxilio significa una solución inmediata?

    El auxilio de Dios no siempre llega en forma de una solución inmediata. Quien confía en Cristo puede seguir atravesando dolor, espera o incertidumbre. Su consuelo es más firme que la promesa de que todo se resolverá hoy, el Salvador vive y puede sostener a los suyos.

    «Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.»

    Hebreos 2:18 (RV60)

    Jesús conoce el padecimiento. También conoce la tentación de apartarse del camino de obediencia. Él no cedió, y ahora puede socorrer a quienes acuden a él. En medio de la dificultad, no tenemos que perseverar apoyados únicamente en nuestras fuerzas.

    Lámina «Cristo puede socorrernos mientras perseveramos» (Hebreos 2:18).

    Cristo es el centro

    La necesidad más profunda del ser humano va más allá de la dificultad que hoy le preocupa. Nuestro pecado nos separa de Dios, y no podemos reconciliarnos con él por nuestros propios esfuerzos. Jesucristo murió por los pecadores y resucitó. Por medio de él podemos acercarnos al Padre, recibir perdón y hallar ayuda.

    Si todavía no has confiado en Cristo, no esperes a que tu vida esté en orden para acudir a él. Arrepiéntete y cree en el Salvador. Si ya le perteneces, cuéntale con sinceridad lo que temes. Pídele que te sostenga y obedece su Palabra hoy. Salmos 46:1 nos invita a buscar refugio en Dios precisamente cuando llega la dificultad.

    Lectura completa del pasaje

    Puedes leer el capítulo completo aquí:

    Leer SALMOS 46 en Biblia TRC

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    Tres razones para cambiar

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    1. El Señor es mi luz cuando tengo miedo
    2. No te preocupes
    3. Demasiada carga
Respuestas bíblicas · Preguntas para entender y vivir la Palabra

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