Por qué preguntas por mi nombre, que es Y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer." — Jueces 13:18-19

Devocional diario en la Palabra de Dios


Dios obrando de una manera admirable

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“¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?… Y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.”

Jueces 13:18–19

Introducción

Manoa quería conocer el nombre de quien le había anunciado el nacimiento de su hijo. Buscaba una explicación que pudiera comprender y guardar, pero recibió una respuesta que dirigía su mirada hacia la grandeza de Dios: «¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?».

Cuando intentamos comprender cómo actúa Dios, muchas veces deseamos tener todos los detalles antes de confiar. Sin embargo, Jueces 13:18–20 explica cómo confiar cuando no entendemos la obra admirable de Dios: no descansando en nuestra capacidad para explicarlo todo, sino reconociendo que el Señor es santo, poderoso y digno de nuestra fe.

01 • Portada Dios obrando de una manera admirable "¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?... Y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer."

Contexto

Israel se encontraba nuevamente bajo la opresión de los filisteos a causa de su pecado. En medio de aquella situación, Dios tomó la iniciativa y anunció que levantaría a Sansón para comenzar a liberar a su pueblo.

La esposa de Manoa era estéril, pero el ángel del Señor le anunció que tendría un hijo. Manoa pidió que aquel mensajero regresara para enseñarles cómo debían criar al niño. Dios escuchó su oración y el ángel volvió a presentarse.

Cuando Manoa preguntó por su nombre, recibió una respuesta sorprendente, su nombre era admirable, maravilloso, más elevado de lo que el hombre podía comprender. Después, al ofrecer Manoa un sacrificio, el ángel del Señor subió en la llama del altar ante sus ojos.

Dios estaba mostrando que su palabra era verdadera y que su presencia era santa. La liberación de Israel no comenzaría con la fuerza de Sansón, sino con la iniciativa soberana del Señor.

Este pasaje también nos recuerda que debemos engrandecer a Dios por su poder, porque sus obras superan nuestros recursos, nuestros planes y nuestra comprensión.

Su nombre y sus obras son admirables

Dios no está obligado a explicarnos cada detalle de lo que hace. Él nos llama a conocer su carácter, escuchar su Palabra y confiar en su fidelidad.

02 • Contexto Dios la iniciativa israel oprimido por los filisteos. Dios promete un libertador: Dios actúa primero, aunque no entendamos cómo lo hará.

TRES RAZONES PARA CAMBIAR

I. Queremos comprenderlo todo antes de confiar

Manoa había recibido una promesa clara, pero todavía deseaba más información. Quería saber el nombre del mensajero y conocer de qué manera se cumpliría todo lo anunciado.

Nosotros podemos actuar de la misma manera. Dios habla en su Palabra, pero nuestro corazón continúa pidiendo señales, explicaciones y garantías. No siempre buscamos conocer más para obedecer mejor; algunas veces buscamos saber más porque nos cuesta rendir el control.

La incredulidad quiere caminar solamente cuando puede ver todo el camino. La fe, en cambio, descansa en el carácter de quien ha hablado.

“Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre.”

Deuteronomio 29:29

Dios no nos ha revelado todo, pero sí nos ha revelado lo necesario para confiar, obedecer y vivir para su gloria. El problema no es que Dios haya hablado poco. Muchas veces el problema es que nuestro corazón no quiere descansar en lo que Él ya ha dicho.

03 • RAZÓN 1 Dejar de exigir explicaciones no necesitamos todas las respuestas para confiar y obedecer lo que Dios ya ha dicho.

II. Debemos responder como el Señor espera.

Manoa preparó una ofrenda para el Señor. Mientras la llama del altar subía hacia el cielo, el ángel del Señor ascendió en ella. Ante aquella manifestación, Manoa y su mujer se postraron rostro en tierra.

La respuesta correcta ante la grandeza de Dios no es la curiosidad vacía, sino la adoración. Cuando reconocemos que sus caminos son admirables, dejamos de exigirle explicaciones y comenzamos a obedecer lo que ya nos ha mandado.

Confiar en Dios no significa permanecer inmóviles. Significa orar, escuchar su Palabra, abandonar el pecado y hacer lo correcto, aunque todavía no comprendamos cómo resolverá la situación.

“Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”

Proverbios 3:5

No conviertas tu falta de respuestas en una excusa para desobedecer. Quizá no conozcas todos los detalles del mañana, pero hoy puedes arrepentirte, creer, perdonar, orar y caminar en fidelidad delante del Señor.

04 • RAZÓN 2 Adorar y obedecer la respuesta correcta ante la grandeza de Dios es la adoración y la obediencia, aunque no entendamos todo su plan.

III. Cuando confiamos, reconocemos que la obra pertenece a Dios

El nacimiento de Sansón parecía imposible humanamente. Su madre era estéril, Israel estaba oprimido y todavía no existía un libertador visible. Pero Dios ya había comenzado a actuar.

La llama que subía del altar mostraba que el Señor había recibido la ofrenda y confirmaba la veracidad de su promesa. Manoa y su esposa no controlaban el futuro de Israel, pero podían descansar en que Dios cumpliría su palabra.

Cuando confiamos en el Señor, dejamos de mirar solamente nuestras limitaciones. Comprendemos que la salvación, la provisión y la respuesta no dependen finalmente de nuestra capacidad, sino de su gracia y de su poder.

“Porque nada hay imposible para Dios.”

Lucas 1:37

La fe no niega la dificultad. La fe reconoce que ninguna dificultad puede impedir que Dios cumpla sus propósitos santos.

05 • RAZON 3 Confiar en su poder nada es imposible para Dios. Su obra siempre se cumple. Jueces 13:18-19

CRISTO ES EL CENTRO

El anuncio del nacimiento de Sansón señalaba la misericordia de Dios hacia un pueblo que no podía librarse por sí mismo. Sansón comenzaría a salvar a Israel de los filisteos, pero su liberación sería limitada e incompleta.

Necesitábamos un Salvador mayor.

Jesucristo es el Hijo admirable de Dios, enviado para realizar una salvación perfecta. Él no vino solamente a librarnos de una opresión temporal, sino del dominio del pecado, de la condenación y de la muerte.

Cristo se ofreció voluntariamente en la cruz como sacrificio por nuestros pecados. El altar de Jueces 13 nos dirige hacia la necesidad de una ofrenda aceptada por Dios; en el evangelio vemos que Jesús es el sacrificio perfecto y definitivo.

En Cristo contemplamos de manera plena el carácter de Dios. Cuando no entendemos lo que el Señor está haciendo, miramos al Hijo. La cruz nos asegura que Dios nos ama, la resurrección nos confirma que su poder ha vencido y su Palabra nos recuerda que ninguna de sus promesas fallará.

Cristo también confronta nuestra incredulidad. Nos llama a dejar de apoyarnos en nuestra prudencia, a arrepentirnos del deseo de controlarlo todo y a confiar en Él. El creyente no descansa en señales extraordinarias, sino en el Salvador crucificado y resucitado.

LECTURA COMPLETA DEL PASAJE

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