🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
Mateo 24:35
Introducción
Basta una llamada inesperada, una mala noticia o un cambio que no habíamos previsto para sentir que el suelo se mueve bajo nuestros pies. Aquello que parecía seguro puede desaparecer, y lo que pensábamos controlar puede cambiar de un momento a otro.
Frente a esa inestabilidad, Mateo 24:35 enseña cómo confiar en la palabra de Cristo cuando todo cambia. Jesús no prometió que este mundo permanecería tal como lo conocemos. Prometió algo mucho mejor, sus palabras nunca pasarán.

Contexto
Jesús pronunció estas palabras mientras enseñaba a sus discípulos acerca de la destrucción del templo, las dificultades venideras y su regreso. Los discípulos contemplaban un edificio imponente, pero Jesús les mostró que incluso aquello que parecía firme sería derribado.
El Señor no pretendía alimentar la curiosidad sobre fechas y acontecimientos. Quería preparar el corazón de sus discípulos para que permanecieran despiertos, fieles y confiados. Vendrían engaños, guerras, persecuciones y tiempos difíciles, pero ninguna de esas cosas podría anular lo que Él había dicho.
Cuando Jesús declara que el cielo y la tierra pasarán, está recordándonos que toda la creación es temporal. Lo visible cambia, envejece y termina. Sin embargo, la palabra de Cristo permanece porque Cristo es el Hijo eterno de Dios. Él no miente, no cambia de parecer y no pierde el control de la historia.
Por eso necesitamos aprender a vivir de toda palabra de Dios, especialmente cuando nuestros sentimientos, las circunstancias o las voces de este mundo intentan apartarnos de la verdad.

La palabra de Cristo es más firme que todo lo que vemos
TRES RAZONES PARA CAMBIAR
I. Nuestro corazón busca seguridad en cosas que pasarán
El problema no está solamente en que el mundo sea inestable. También está en que nuestro corazón se aferra fácilmente a lo temporal.
Buscamos seguridad en la salud, el trabajo, el dinero, la familia, los planes o la aprobación de otras personas. Todas estas cosas pueden ser regalos de Dios, pero ninguna fue creada para ocupar el lugar que solamente le corresponde al Señor.
Cuando hacemos descansar nuestra vida sobre algo pasajero, el temor termina dominándonos. Nos desesperamos cuando los planes cambian, nos llenamos de ansiedad cuando perdemos el control y dudamos de Dios cuando no entendemos lo que ocurre.
Jesús confronta esa falsa seguridad. El cielo y la tierra pasarán. Todo aquello que vemos tiene un límite. Pero sus palabras no pasarán.
“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
Isaías 40:8
Necesitamos arrepentirnos de haber confiado más en lo visible que en el Dios vivo. La estabilidad verdadera no consiste en que nada cambie a nuestro alrededor, sino en pertenecer a Cristo y creer lo que Él ha dicho.

II. Debemos escuchar, creer y obedecer la palabra de Cristo
No basta con admirar las palabras de Jesús. Tenemos que recibirlas con fe y obedecerlas.
Cuando todo cambia, el creyente no debe correr detrás de cada opinión, predicción o mensaje alarmante. Debe volver a la Escritura. Allí recuerda quién es Dios, qué ha hecho Cristo y qué ha prometido a quienes confían en Él.
La pregunta no es solamente: “¿Qué está ocurriendo?”. También debemos preguntarnos: “¿Qué ha dicho el Señor y cómo debo vivir delante de Él?”.
La palabra de Cristo nos llama a velar, perseverar, rechazar el engaño, anunciar el evangelio y vivir en santidad. No conocemos el día de su regreso, pero sí conocemos cómo desea encontrarnos: creyendo, obedeciendo y sirviendo.
“El que me ama, mi palabra guardará.”
Juan 14:23
Guardar la palabra no significa conservarla únicamente en la memoria. Significa rendir nuestra voluntad al Señor. Significa abandonar el pecado que Él señala, creer sus promesas y obedecer incluso cuando hacerlo resulte difícil.
Cuando el temor aparezca, vuelve a lo que Cristo ha dicho. Cuando la culpa te acuse, recuerda su evangelio. Cuando no sepas qué camino tomar, busca dirección en la Palabra de Dios. Y cuando el mundo te invite a vivir de espaldas al Señor, permanece firme en la verdad.

III. Quien confía en Cristo posee una esperanza que no pasará
La promesa de Mateo 24:35 no significa que el creyente nunca sufrirá. Significa que el sufrimiento jamás podrá destruir la verdad de Cristo ni impedir el cumplimiento de sus promesas.
Jesús anunció tribulación, pero también anunció su regreso. El mismo Señor que murió por nuestros pecados, resucitó y ascendió al cielo volverá con poder y gloria. Su Iglesia no espera el final con desesperación, sino con esperanza.
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
Hebreos 13:8
Nuestra esperanza no descansa en que el mundo mejore según nuestros deseos. Descansa en que Cristo reina, su palabra permanece y su propósito se cumplirá.
Quien confía en Él puede atravesar pérdidas sin quedar destruido, enfrentar cambios sin vivir dominado por el temor y esperar el futuro sin desesperación. No porque sea fuerte en sí mismo, sino porque su Salvador es fiel.
Las circunstancias pueden decirte que todo está perdido. Tus emociones pueden hacerte pensar que Dios te ha abandonado. Pero la palabra de Cristo permanece por encima de tus circunstancias y de tus sentimientos.

CRISTO ES EL CENTRO
Jesús no es solamente quien pronunció una palabra firme. Él es la Palabra hecha carne, el Hijo eterno que vino a salvar a pecadores.
En la cruz, Cristo cargó con la culpa de quienes confían en Él. Recibió el juicio que nosotros merecíamos y derramó su sangre para reconciliarnos con Dios. Después resucitó, venciendo al pecado y a la muerte. Por eso sus promesas no son palabras vacías. Están respaldadas por su obra terminada y por su victoria.
Cuando todo parece derrumbarse, Cristo no te llama a mirar dentro de ti para encontrar seguridad. Te llama a mirarlo a Él.
Si has vivido confiando en lo temporal, arrepiéntete. Si el temor gobierna tu corazón, lleva ese temor al Señor. Si has descuidado su Palabra, vuelve a escucharla con humildad. Y si todavía no has confiado en Cristo para salvación, ven a Él con fe.
El cielo y la tierra pasarán, pero la promesa del evangelio permanece: todo aquel que se arrepiente y cree en Jesucristo recibe perdón, vida eterna y una esperanza que la muerte no puede destruir.
LECTURA COMPLETA DEL PASAJE
Puedes leer el capítulo completo aquí.
COMPÁRTELO
Si conoces a alguien que necesita esta palabra, compártela.
Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.
Ministerio
Tres razones para cambiar
DEVOCIONALES DEL MES
Selecciona un día para leer su devocional.Los días atenuados todavía no tienen devocional publicado.

