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Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:36 (RV60)
Introducción
Ayer Día de la Reforma recordábamos una verdad que debe gobernar toda la vida como creyentes, la gloria pertenece a Dios. “Soli Deo Gloria” significa “solo a Dios sea la gloria”. No es únicamente una frase para recordar un acontecimiento de la historia de la Iglesia, expresa la respuesta debida al Dios que salva por misericordia y cumple su propósito con sabiduría perfecta.
¿Qué significa Romanos 11:36?
En Romanos 11:36, Pablo concluye una amplia exposición sobre la salvación, la incredulidad y la misericordia de Dios hacia judíos y gentiles. Después de contemplar sus caminos, no termina atribuyéndose mérito ni ofreciendo una explicación que abarque todo. Adora. Todo procede de Dios, se sostiene por él y existe para él. Comprender esta verdad cambia la manera en que miramos nuestra salvación, nuestras capacidades y el propósito de nuestra vida.
Contexto
En Romanos 9–11, Pablo explica el lugar de Israel y de los gentiles en el plan de Dios. No enseña que alguien pueda exigir la salvación como recompensa. Todos necesitan la misericordia de Dios. Al final, el apóstol reconoce que la sabiduría y el conocimiento del Señor son mucho más profundos que los nuestros. Dios no le debe explicaciones a su criatura, pero ha revelado fielmente su carácter y su evangelio.
Justo antes de esta alabanza, Pablo habla del Libertador y del pacto de Dios. La salvación no nace del ingenio humano: Dios cumple sus promesas y muestra misericordia por medio de Jesucristo. Si quieres profundizar en la responsabilidad de conservar y enseñar fielmente la verdad recibida, puedes leer también:
Pablo declara que todas las cosas son “de él”. En el contexto, reconoce que el plan de salvación tiene su origen en Dios. No fuimos nosotros quienes descubrimos cómo reconciliarnos con él, ni quienes hicimos posible que pecadores fueran recibidos. Dios tomó la iniciativa y mostró misericordia.
Esta verdad derriba el orgullo. Nadie puede presentarse ante Dios diciendo que merece su perdón porque es más sabio, más religioso o mejor que otros. La salvación es un regalo de la gracia de Dios. Por eso, la respuesta del creyente no es jactarse, sino agradecer y adorar.
II. Todo depende de Dios
Pablo también dice que todo es “por él”. El Señor no solo inicia su obra y luego nos deja terminarla con nuestras fuerzas. Él es quien cumple su propósito y sostiene a su pueblo. Nuestra fe y obediencia son respuestas a su gracia, no son el precio con que compramos su favor.
Esto no vuelve innecesaria la obediencia. Nos enseña de dónde vienen la esperanza y la fuerza para obedecer. Cuando servimos en la Iglesia, compartimos el evangelio o perseveramos en una dificultad, no tenemos motivo para atribuirnos la gloria. Dependemos de Dios y debemos pedirle ayuda.
III. Todo existe para Dios
La frase culmina con “para él”. La vida no encuentra su propósito final en nuestra comodidad, nuestros logros ni el reconocimiento de otras personas. Dios es el fin de todas las cosas y merece nuestra alabanza.
Por eso, la doctrina de la salvación debe llevarnos a vivir para Dios. No obedecemos para ganarnos su amor, sino porque él nos ha mostrado misericordia en Cristo. No usamos los dones que recibimos para exaltarnos, sino para servir a Dios y al prójimo. Preguntarnos ¿qué gloria busco con esto? puede ayudarnos a examinar nuestras decisiones delante del Señor.
Cristo es el centro
La misericordia de Dios no es una declaración vacía. El Hijo de Dios vino al mundo, obedeció al Padre, murió por los pecados y resucitó. En Cristo, Dios salva a quienes no podían rescatarse a sí mismos. Por eso, el evangelio excluye toda jactancia humana, la gloria de la salvación pertenece a Dios.
En este Día de la Reforma pasado, demos gracias porque el Señor salva por gracia y nos llama a confiar en Jesucristo. Si todavía no has puesto tu fe en él, no descanses en tus méritos. Reconoce tu pecado y acude a Cristo, el Salvador que Dios ha provisto. Y si ya confías en él, vive para la gloria de aquel de quien, por quien y para quien son todas las cosas.
Un recurso para aprender y reflexionar; la puntuación no mide tu fe. Tus respuestas no se envían ni se guardan.
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