Bendecir y maldecir con la misma boca, Santiago 3:9-10, con papel rasgado en seis colores y el logotipo TRC.

Devocional diario en la Palabra de Dios


Bendecir y maldecir con la misma boca

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
Santiago 3:9-10 — RV60

Escucha el devocional

🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

Introducción

Podemos alabar a Dios con nuestras palabras y, poco después, hablar de otra persona con desprecio. Santiago 3:9-10 señala esa contradicción, con la misma boca bendecimos al Dios y Padre y maldecimos a personas hechas a semejanza de Dios. El apóstol no trata las palabras como algo sin importancia, muestra que nuestra manera de hablar debe concordar con la alabanza que ofrecemos al Señor.

“Maldecir” aquí no significa discrepar o corregir con verdad. Se refiere a hablar del prójimo con desprecio, denigrarlo o desearle el mal. El pasaje nos llama a reconocer ese pecado y a tratar a los demás con respeto ante Dios.

Portada vertical: Bendecir y maldecir con la misma boca, Santiago 3:9-10, en franjas de papel rasgado multicolor con el logotipo TRC.

Bendecimos al Padre con la boca que maldice a personas hechas a su imagen

Santiago acaba de hablar del daño que puede causar la lengua. Aunque es pequeña, puede dirigir la vida y causar un gran perjuicio. En los versículos 9 y 10 señala algo aún más grave, la misma boca que alaba a Dios puede utilizarse para maldecir a otros seres humanos.

Bendecir a Dios es reconocer su grandeza y alabarle. Maldecir al prójimo, en cambio, es tratar con desprecio a alguien que Dios creó a su semejanza. Santiago no presenta esto como una simple falta de educación. La alabanza a Dios y el desprecio de su criatura no pueden convivir sin que haya una contradicción que debamos reconocer.

El pasaje nos invita a examinar lo que decimos en casa, en una conversación difícil y cuando hablamos de alguien que no está presente. Puedes ampliar la enseñanza sobre palabras que edifican en este devocional:

Contexto: bendecimos al Padre con la boca que maldice a personas hechas a su imagen, en franjas tipográficas de papel multicolor.

Tres razones para cambiar

I. Cada persona lleva la imagen de Dios

Santiago explica por qué está mal maldecir a los demás, están hechos a la semejanza de Dios. La dignidad de una persona no depende de que nos caiga bien, esté de acuerdo con nosotros o actúe correctamente. Su Creador nos da una razón para no tratarla con desprecio.

Esto no nos impide señalar el mal, poner límites o hablar con claridad. Nos llama a hacerlo sin humillar ni degradar a la persona. Si nuestras palabras han herido a alguien, debemos reconocerlo ante Dios y, cuando sea posible, pedir perdón a esa persona.

Razón 1: cada persona lleva la imagen de Dios, presentada en franjas de papel rasgado multicolor.

II. Por eso, maldecir al prójimo contradice nuestra alabanza

“De una misma boca proceden bendición y maldición”, escribe Santiago. La palabra “hermanos” muestra que se dirige especialmente a quienes profesan ser creyentes. No basta con pronunciar palabras de alabanza si luego usamos la lengua para despreciar a quienes Dios hizo.

En los versículos siguientes, Santiago pregunta si una fuente puede dar agua dulce y amarga, o si una higuera puede producir aceitunas. Esa imagen insiste en la incoherencia, lo que decimos deja ver qué está ocurriendo en nuestro corazón. No podemos justificar palabras crueles con un “yo soy así”. Debemos pedir a Dios que nos muestre el pecado y que nos ayude a reparar el daño.

Razón 2: maldecir al prójimo contradice nuestra alabanza, en letras grandes sobre franjas de papel multicolor.

III. Cristo nos muestra cómo responder al insulto

Jesús fue insultado y maltratado, pero no devolvió los insultos ni amenazó a quienes le hacían daño. Encomendó su causa a Dios, que juzga justamente. Pedro presenta esa respuesta de Cristo como ejemplo para sus seguidores:

Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.
1 Pedro 2:23 – RV60

No podemos cambiar la lengua solo con una promesa de esforzarnos más. Necesitamos reconocer nuestro pecado y acudir a Cristo. Él murió por pecadores y resucitó, por su gracia, quien se arrepiente y confía en él recibe perdón y aprende a hablar de una manera nueva. Eso no significa que nunca volverá a fallar, sino que ya no debe excusar el pecado ni dejar de buscar obedecer al Señor.

Razón 3: Cristo nos muestra cómo responder a la ofensa, en franjas de papel rasgado multicolor.

Cristo es el centro

Santiago nos confronta con una pregunta concreta, ¿cómo podemos alabar al Padre y despreciar a personas hechas a su semejanza? Cristo no respondió al insulto con otro insulto. Encomendó su causa al Padre y entregó su vida para salvar a pecadores. Al confiar en él, tenemos perdón y una razón para tratar al prójimo con la dignidad que Dios le concede.

Lectura completa del pasaje

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Profundiza en el pasaje

Este devocional se basa en Santiago 3. Escucha la explicación del capítulo y comprende su contexto.

Escuchar Santiago 3 comentado (20 min aprox.)

Pon en práctica lo aprendido

Repasa este devocional con 5 preguntas. Selecciona una respuesta para ver al instante si es correcta y leer su explicación.

1. En el devocional de hoy, ¿qué significa maldecir al prójimo en Santiago 3:9–10?
Ver respuesta y explicación

Respuesta: Hablar del prójimo con desprecio, denigrarlo o desearle el mal.

El devocional distingue maldecir de discrepar o corregir con verdad: se refiere a tratar al prójimo con desprecio.

Referencia: Introducción: «Se refiere a hablar del prójimo con desprecio, denigrarlo o desearle el mal.»

2. ¿Por qué debemos tratar con dignidad a una persona aunque no nos caiga bien o actúe mal?
Ver respuesta y explicación

Respuesta: Porque Dios la creó a su semejanza; su dignidad no depende de que nos agrade.

Santiago recuerda que el prójimo está hecho a la semejanza de Dios; eso nos llama a no tratarlo con desprecio.

Referencia: Razón 1: «La dignidad de una persona no depende de que nos caiga bien, esté de acuerdo con nosotros o actúe correctamente.»

3. ¿Qué contradicción señala Santiago cuando una persona alaba a Dios y después desprecia al prójimo?
Ver respuesta y explicación

Respuesta: Que de una misma boca proceden bendición y maldición, aunque ambas no deben convivir.

Santiago confronta la incoherencia de bendecir a Dios y usar después la misma boca para despreciar a quienes Dios hizo.

Referencia: Razón 2: «De una misma boca proceden bendición y maldición» y «No basta con pronunciar palabras de alabanza si luego usamos la lengua para despreciar a quienes Dios hizo.»

4. Ante una ofensa, ¿qué ejemplo de Jesús recuerda el devocional?
Ver respuesta y explicación

Respuesta: No responder con maldición ni amenaza, sino encomendar su causa a Dios, que juzga justamente.

Jesús no devolvió los insultos ni amenazó a quienes le hacían daño; encomendó su causa a Dios.

Referencia: Razón 3: «Jesús fue insultado y maltratado, pero no devolvió los insultos ni amenazó a quienes le hacían daño. Encomendó su causa a Dios, que juzga justamente.»

5. Según el devocional, ¿qué recibe y aprende quien se arrepiente y confía en Cristo?
Ver respuesta y explicación

Respuesta: Perdón y una manera nueva de hablar, sin excusar el pecado.

El devocional enseña que, por la gracia de Cristo, el que se arrepiente y confía en él recibe perdón y aprende a hablar de una manera nueva.

Referencia: Razón 3: «por su gracia, quien se arrepiente y confía en él recibe perdón y aprende a hablar de una manera nueva.»

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