Sobre Jesús García Morcillo

Pastor y ministro de culto en Albacete (España), graduado en Teología por la FTUEBE y miembro del Colegio de Pastores de la UEBE. Prepara, redacta y revisa personalmente los devocionales de Tres Razones para Cambiar para explicar la Biblia, presentar a Jesucristo y aplicar la Palabra de Dios a la vida diaria.

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Jesús García Morcillo, pastor y autor de los devocionales

Autor: Jesús Morcillo

  • Y él os dio vida cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

    DE MUERTOS A VIVOS EN CRISTO EN EFESIOS 2:1

    🎧 Escucha el resumen en audio de este devocional

    “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”
    Ef. 2:1 

    CONTEXTO

    El apóstol Pablo escribe la carta a los Efesios para recordar a los creyentes la grandeza de la salvación que Dios ha obrado en Cristo. En el capítulo 1 exalta las bendiciones espirituales que tenemos en Cristo: elección, redención y herencia eterna. Pero al comenzar el capítulo 2, Pablo hace algo sorprendente: antes de hablar de la gracia, describe la condición real del ser humano.

    ¿Cómo describe Pablo la condición espiritual sin Cristo?

    Pablo explica que el hombre no está simplemente enfermo espiritualmente, ni debilitado moralmente. La Escritura declara algo mucho más profundo: el hombre está muerto espiritualmente. El hombre no muere espiritualmente porque peca; peca porque ya está espiritualmente muerto por naturaleza.

    ¿Qué esperanza introduce la gracia de Dios ante nuestra incapacidad?

    Esta enseñanza revela que estamos separados de Dios, dominados por el pecado y siguiendo el curso de este mundo. Pero el propósito de Pablo no es dejarnos en desesperación, sino mostrarnos el contraste glorioso del versículo 4: “Pero Dios…”. La gracia divina irrumpe donde el hombre no puede salvarse a sí mismo.

    Aquí encontramos tres razones para cambiar, tres verdades que transforman nuestra manera de ver el pecado, la gracia y la obra de Cristo.

    TRES RAZONES PARA CAMBIAR

    I. DEBEMOS CAMBIAR NUESTRA VISIÓN DEL PECADO

    Pablo dice que estábamos muertos en delitos y pecados. Esto significa incapacidad espiritual total: el ser humano, por naturaleza, no busca a Dios ni puede agradarle.

    “No hay justo, ni aun uno;
    No hay quien entienda,
    No hay quien busque a Dios.”
    Ro. 3:10–11

    El mundo piensa que el problema del hombre es educación, cultura o circunstancias. Pero la Biblia revela que el problema es el corazón.

    Comprender esto cambia nuestra actitud: dejamos de minimizar el pecado y comenzamos a verlo como Dios lo ve.

    II. DEBEMOS CAMBIAR NUESTRA CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS

    Si el hombre está muerto espiritualmente, entonces no puede salvarse a sí mismo. La salvación no es una mejora moral ni un esfuerzo religioso; es un milagro de Dios.

    “No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia nos salvó.”
    Tit. 3:5

    El evangelio destruye el orgullo humano. Nadie puede presumir delante de Dios, porque la salvación es completamente por gracia.

    Aquí encontramos otra razón para cambiar: abandonar la confianza en nuestras obras y descansar únicamente en la obra de Dios.

    III. DEBEMOS CAMBIAR NUESTRA ESPERANZA: SOLO DIOS DA VIDA

    Después de describir la muerte espiritual del hombre, Pablo introduce una de las expresiones más gloriosas de toda la Escritura:

    “Pero Dios, que es rico en misericordia… nos dio vida juntamente con Cristo.”
    Ef. 2:4–5

    Aquí está la esperanza del evangelio. Donde había muerte, Dios trae vida. Donde había condenación, Dios muestra misericordia.

    La salvación es una resurrección espiritual. Dios toma corazones muertos y los hace vivir para su gloria.

    Por eso hay una tercera razón para cambiar: vivir ahora como personas que han sido resucitadas por la gracia.

    “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es.”
    2 Co. 5:17

    CRISTO ES EL CENTRO 

    La verdad de Efesios 2 nos conduce inevitablemente a Cristo. Él es la respuesta a la muerte espiritual del hombre.

    Jesús vino precisamente para esto: dar vida a los que estaban muertos en pecado.

    “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
    Jn. 10:10

    En la cruz, Cristo cargó con nuestro pecado. Y en su resurrección, abrió el camino para nuestra nueva vida. Lo que el hombre no podía hacer, Dios lo hizo en su Hijo.

    Por eso el evangelio no es simplemente un mensaje de mejora moral; es un mensaje de resurrección espiritual en Cristo.

    Aquí encontramos la razón definitiva para cambiar: Cristo murió y resucitó para darnos una vida nueva.

    Aplicación personal:
    Si Cristo me dio vida cuando estaba muerto, entonces quiero vivir cada día para su gloria, reflejando su carácter en mi manera de pensar, hablar y actuar.

    PARA MEDITAR 

    Si Dios me dio vida cuando estaba muerto espiritualmente, ¿estoy viviendo hoy como alguien que realmente ha sido transformado por la gracia de Cristo?

    Lee el capítulo 2 de Efesios

    Ministerio
    Tres razones para cambiar


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  • Más bien, cuando en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas

    SU PALABRA ESTÁ CERCA EN DEUTERONOMIO 30:14

    🎧 Escucha el resumen en audio de este devocional

    «Pues muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.»
    Deuteronomio 30:14

    CONTEXTO

    El libro de Deuteronomio recoge los últimos discursos de Moisés antes de que el pueblo de Israel entre en la tierra prometida. Después de cuarenta años en el desierto, una nueva generación está a punto de comenzar una etapa decisiva. Moisés, como pastor fiel, les recuerda la ley de Dios y les llama a renovar su pacto con el Señor.

    ¿Es inaccesible el mandamiento de Dios según Deuteronomio 30?

    En Deuteronomio 30, Moisés presenta dos caminos: la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Sin embargo, también afirma algo profundamente esperanzador: el mandamiento de Dios no es inaccesible ni está oculto. No está en el cielo ni más allá del mar; Dios lo ha acercado a su pueblo.

    ¿Cómo relaciona Pablo este pasaje con el evangelio en Romanos 10?

    La Palabra está cerca: en la boca y en el corazón. Más adelante, el apóstol Pablo retomará este mismo pasaje en Romanos 10:8, aplicándolo al evangelio de Cristo, mostrando que la verdadera justicia viene por la fe. Así, lo que Moisés anticipaba encuentra su cumplimiento pleno en Jesucristo.

    TRES RAZONES PARA CAMBIAR

    I. DIOS HA ACERCADO SU PALABRA A NOSOTROS

    Dios no es un Dios distante. Él ha hablado claramente y ha acercado su verdad a nuestras vidas. Su voluntad no está escondida para que el hombre no pueda encontrarla; al contrario, Dios se revela para que podamos conocerle y vivir conforme a su propósito.

    La cercanía de la Palabra es una invitación a cambiar. No podemos decir que Dios no se ha dado a conocer. Él ha hablado por medio de las Escrituras.

    «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»
    Salmos 119:105

     

    II. DIOS QUIERE QUE SU PALABRA HABITE EN NUESTRO CORAZÓN

    Moisés menciona dos lugares: la boca y el corazón. La fe verdadera no es solamente conocimiento intelectual; es una verdad que se internaliza y transforma la vida.

    Cuando la Palabra habita en el corazón, produce cambio verdadero. El creyente comienza a amar lo que Dios ama y a rechazar lo que Dios rechaza.

    «En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.»
    Salmos 119:11

    Aquí encontramos otra razón para cambiar: la transformación comienza dentro. Dios obra en lo profundo del corazón para formar el carácter de Cristo en nosotros.

    III. DIOS NOS LLAMA A OBEDECER SU PALABRA

    El propósito final del versículo es claro: “para que la cumplas.” La cercanía de la Palabra no es solo para ser escuchada, sino para ser obedecida.

    La obediencia es la evidencia de un corazón renovado. Cuando Dios obra en nosotros, el resultado visible es una vida que busca agradarle.

    «Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.»
    Santiago 1:22

    Esta es una tercera razón para cambiar: la verdadera fe se manifiesta en una vida transformada por la obediencia a Dios.

    CRISTO ES EL CENTRO

    El apóstol Pablo cita este pasaje en Romanos 10:8, mostrando que la Palabra cercana encuentra su cumplimiento en el evangelio de Jesucristo. Cristo es la Palabra encarnada que vino a nosotros, no para permanecer distante, sino para salvarnos.

    En Jesús vemos la máxima cercanía de Dios hacia el ser humano. Él vivió la obediencia perfecta que nosotros no pudimos vivir y murió en la cruz para reconciliarnos con el Padre. Por medio de la fe, su justicia es puesta en nuestro corazón.

    «Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos.»
    Romanos 10:8

    Así, cuando miramos a Cristo, encontramos la razón más profunda para cambiar: el evangelio transforma nuestro corazón y nos capacita para vivir para la gloria de Dios.

    PARA MEDITAR

    Si la Palabra de Dios está tan cerca de mí, en mi boca y en mi corazón, ¿qué cambios concretos debo hacer hoy para vivir en obediencia a Cristo?

    Lee el capítulo 30 de Deuteronomio

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    Tres razones para cambiar


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  • FUERTE+ Valiente Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.

    FUERTES Y VALIENTES EN JOSUÉ 1:9

    🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional

    «Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.»
    Josué 1:9 

    CONTEXTO

    ¿Qué responsabilidad recibió Josué después de la muerte de Moisés?

    El libro de Josué comienza en un momento de transición profunda. Moisés ha muerto. El líder histórico de Israel ya no está. Ahora Josué debe asumir la responsabilidad de guiar al pueblo hacia la tierra prometida. No era una tarea sencilla: debía enfrentar enemigos, ciudades fortificadas y, sobre todo, el temor natural que surge cuando Dios nos llama a avanzar.

    ¿Por qué Dios le dijo a Josué «esfuérzate y sé valiente»?

    Este mandato no es simplemente una frase motivacional. Es una orden directa del Dios del pacto. Tres veces en este capítulo el Señor le dice: “Esfuérzate y sé valiente” (Jos. 1:6-7, 9). No es una valentía basada en la autosuficiencia, sino en la presencia fiel de Dios. La promesa no es ausencia de batalla, sino compañía divina.

    Aquí encontramos una verdad gloriosa: para ser fuertes y valientes en las promesas de Dios, necesitamos recordar quién camina con nosotros.

    TRES RAZONES PARA CAMBIAR

    Hoy, bajo el lema Tres razones para cambiar, vemos cómo esta palabra transforma nuestro corazón temeroso en un corazón firme en Cristo.

    I. CAMBIAMOS CUANDO RECORDAMOS QUE DIOS NOS MANDA A AVANZAR

    “Mira que te mando…” (Jos. 1:9).

    Dios no sugiere, Dios manda. La valentía cristiana no es opcional. Muchas veces queremos quedarnos en la comodidad, pero el Señor nos llama a avanzar en obediencia.

    Pablo también exhorta:

    “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”
    1 Corintios 16:13

    El cambio comienza cuando dejamos de negociar con el temor y obedecemos el mandato divino. No avanzamos porque nos sentimos capaces, sino porque Dios lo ordena.

    II. CAMBIAMOS CUANDO DEJAMOS EL TEMOR Y DESCANSAMOS EN SU SOBERANÍA

    “No temas ni desmayes…”

    El temor paraliza. El desánimo debilita. Pero ambos se combaten recordando la soberanía de Dios.

    El salmista declaró:

    “En el día que temo, yo en ti confío.”
    Salmos 56:3

    La valentía bíblica no es ausencia de miedo, es confianza en medio del miedo. Es reconocer que Dios gobierna cada circunstancia, cada batalla y cada proceso.

    Ser fuertes y valientes en las promesas de Dios implica cambiar nuestra mirada: del problema al Señor que reina.

    III. CAMBIAMOS CUANDO VIVIMOS CONSCIENTES DE SU PRESENCIA PERMANENTE

    “Porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

    Esta es la base de todo: Su presencia. No es simplemente ayuda ocasional; es compañía constante.

    Jesús reafirma esta promesa diciendo:

    “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
    Mateo 28:20

    La presencia de Dios no depende de nuestras emociones, sino de su pacto eterno. Él está contigo en el valle y en la conquista. Esa verdad produce estabilidad.

    Para ser verdaderamente fuertes y valientes en las promesas de Dios, necesitamos vivir conscientes de que nunca caminamos solos.

    ¿Josué 1:9 promete que todo lo que emprenda saldrá bien?

    La promesa se dirige a Josué en el encargo de conducir a Israel. Los versículos 7-8 vinculan su actuación con atender y obedecer la ley recibida. No autorizan a usar el versículo como garantía de éxito para cualquier deseo. La aplicación cristiana conserva la confianza en Dios y la obediencia, sin apropiarse de cada detalle de la misión de Josué.

    ¿Ser valiente significa no sentir miedo?

    El mandato llama a obedecer confiando en la presencia de Dios. No exige aparentar invulnerabilidad. El Salmo 56:3 expresa confianza precisamente en un día de temor. También el poder, el amor y el dominio propio ayudan a comprender una valentía que sirve con humildad.

    CRISTO ES EL CENTRO

    Josué fue un líder que apuntaba hacia un cumplimiento mayor. Su nombre en hebreo es equivalente a “Jesús”. Así como Josué condujo al pueblo a la tierra prometida, Cristo nos conduce a la herencia eterna.

    La valentía suprema la vemos en Jesús, que permaneció fiel al Padre hasta la cruz. Marcos 14:33–36 relata su tristeza y angustia en Getsemaní y su oración de entrega a la voluntad del Padre. Su obediencia no consistió en no sentir dolor, sino en cumplir fielmente la misión de salvarnos en medio de un sufrimiento real.

    “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”
    Hebreos 12:2

    Solo en Él podemos ser verdaderamente fuertes y valientes en las promesas de Dios. No es fortaleza humana; es la vida de Cristo obrando en nosotros por gracia.

    PARA MEDITAR

    ¿Estoy enfrentando mis desafíos con temor humano o estoy siendo fuerte y valiente en las promesas de Dios, confiando plenamente en Cristo?

    Lee el capítulo 1 de Josué

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  • De tu presencia proceda mi defensa; Vean tus ojos la rectitud. Salmos 17:2

    MI DEFENSA PROCEDE DE DIOS EN SALMOS 17:2

    🎧 Escucha el resumen en audio de este devocional

    “De tu presencia proceda mi defensa; vean tus ojos la rectitud.”
    Salmos 17:2

    CONTEXTO

    ¿En qué circunstancias oró David en el Salmo 17?

    El Salmo 17 es una oración de David en medio de la persecución. El salmo expresa aflicción, aunque no identifica el episodio histórico ni el lugar desde el que se compuso. David está rodeado de enemigos injustos, hombres violentos que buscan su vida. Ante esa amenaza, pide a Dios que escuche su causa y lo proteja.

    ¿Qué expresa David al pedir que su defensa proceda de Dios?

    Por eso eleva su mirada. Él no apela a su propia perfección, sino a la justicia de Dios. Cuando dice: “De tu presencia proceda mi defensa”, está declarando algo profundo: solo el juicio de Dios es justo, solo su mirada es recta, solo su presencia es suficiente refugio.

    David entiende que la verdadera seguridad no está en que los hombres lo aprueben, sino en que Dios lo examine.

    Aquí encontramos tres razones para cambiar nuestra manera de vivir y de enfrentar las injusticias.

    TRES RAZONES PARA CAMBIAR

    I. CAMBIAR NUESTRA DEPENDENCIA: DE LA DEFENSA HUMANA A LA DEFENSA DIVINA

    David no dice: “Que el pueblo me defienda”, sino “De tu presencia proceda mi defensa”. Él descansa en la justicia del Señor.

    Cuando somos malinterpretados, criticados o heridos, nuestra tendencia natural es justificarnos, defendernos, argumentar. Pero el creyente maduro aprende a descansar en la justicia de Dios.

    “Jehová juzgará a los pueblos; júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia.”
    Salmo 7:8

    Cambiar significa renunciar a la venganza y confiar en la justicia de Dios. Esto es compatible con hablar con verdad, pedir ayuda y buscar protección frente a una injusticia.

    II. CAMBIAR NUESTRA PRIORIDAD: BUSCAR RECTITUD ANTES QUE REPUTACIÓN

    David dice: “Vean tus ojos la rectitud”. No le preocupa primero cómo lo ven los hombres, sino cómo lo ve Dios.

    La vida cristiana no se trata de imagen, sino de integridad delante del Señor.

    “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”
    1 Samuel 16:7

    Dios examina el corazón. Podemos engañar a otros, pero jamás a Él.

    Cambiar implica vivir con conciencia de que cada pensamiento, intención y palabra está delante de los ojos del Dios santo.

    III. CAMBIAR NUESTRA SEGURIDAD: DE LAS CIRCUNSTANCIAS A LA PRESENCIA DE DIOS

    David no pide primero que desaparezcan los enemigos, sino que su defensa proceda de la presencia de Dios. Su seguridad no depende del entorno, sino del Señor.

    “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
    Salmo 46:1

    La presencia de Dios es más poderosa que cualquier amenaza externa.

    Cambiar significa dejar de medir nuestra paz por las circunstancias y comenzar a medirla por la cercanía del Señor.

    CRISTO ES EL CENTRO

    Este salmo encuentra su cumplimiento perfecto en Cristo. Jesús fue el justo por excelencia. Fue acusado injustamente, condenado sin culpa y crucificado siendo inocente.

    No respondió con maldiciones ni amenazas, sino que confió su causa al Padre.

    “Cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.”
    1 Pedro 2:23

    Cristo confió plenamente en el juicio del Padre. Él es nuestro modelo perfecto.

    Y más aún: en la cruz, Él recibió el juicio que nosotros merecíamos para que ahora nuestra defensa proceda de Dios por medio de su justicia imputada.

    Hoy no confiamos en nuestra rectitud, sino en la rectitud de Cristo.

    Cambiar significa abandonar toda autosuficiencia y descansar únicamente en la justicia perfecta de Cristo. Así crecemos en su carácter, aprendiendo a responder con mansedumbre, confianza y santidad.

    PARA MEDITAR

    Si Cristo encomendó su causa al Padre cuando fue tratado injustamente, ¿estoy dispuesto a hacer lo mismo cuando enfrento críticas, oposición o aflicción?

    Lee el capítulo 17 de Salmo


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  • AMOR Decidido Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero 1 JUAN 4:19

    AMOR POR EL CUAL SOMOS AMADOS EN 1 JUAN 4:19

    🎧 Escucha el resumen en audio de este devocional

    “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

    1 Juan 4:19

    CONTEXTO

    El apóstol Juan escribió esta carta para afirmar a los creyentes en la verdad del evangelio y para advertirles contra el error. En este pasaje de 1 Juan capítulo 4, Juan enseña que el amor verdadero no nace en el hombre, sino en Dios. El apóstol no presenta el amor como un sentimiento superficial, sino como una evidencia de haber conocido al Señor.

    ¿Amamos a Dios para ser recibidos o porque Él nos amó primero?

    Este versículo nos recuerda que el amor de Dios en 1 Juan 4:19 es la raíz de toda vida cristiana. No amamos a Dios para que Él nos reciba; le amamos porque Él nos amó primero. Esa es la base de nuestra seguridad, de nuestra obediencia y de nuestra comunión con Él. En este devocional sobre este pasaje, vemos que toda respuesta sincera del creyente comienza con la iniciativa de la gracia divina.

    Por qué el amor de Dios en 1 Juan 4:19 transforma nuestra vida

    TRES RAZONES PARA CAMBIAR

    I. Porque el amor de Dios es el origen de nuestro amor

    Juan deja claro que el amor no comienza en nosotros. Nuestra naturaleza no produce amor santo por sí misma. Dios tomó la iniciativa, nos buscó, nos llamó y nos mostró su amor de manera perfecta en Jesucristo. ¿Qué significa este versículo sobre el amor de Dios? Significa que todo amor verdadero hacia Dios es una respuesta agradecida a su gracia previa.

    ¿En qué se fundamenta nuestra relación con Dios?

    No fue nuestro mérito, ni nuestra sinceridad, ni nuestra religión lo que movió al Señor a amarnos. Fue su gracia soberana. Por eso, el creyente puede descansar: el fundamento de su relación con Dios no está en la fuerza de su amor, sino en la perfección del amor de Dios.

    Romanos 5:8 — “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

    II. Porque el amor de Dios nos da una identidad segura

    El amor de Dios en 1 Juan 4:19 también nos recuerda quiénes somos. Somos personas amadas por el Padre en Cristo. En un mundo donde muchos buscan valor en su desempeño, su imagen o la aprobación de otros, este texto nos lleva a una verdad firme: nuestra identidad descansa en el amor de Dios.

    El creyente no vive tratando de ganar aceptación delante del Señor. Vive desde la aceptación que ya ha recibido en Cristo. Esta verdad trae descanso al corazón cansado, consuelo al alma herida y estabilidad en medio de la prueba. En esta reflexión sobre 1 Juan 4, entendemos que ser amados por Dios cambia la manera en que nos vemos a nosotros mismos y también la manera en que enfrentamos la vida.

    1 Juan 3:1 — “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios…”

    III. Porque el amor de Dios nos mueve a amar y obedecer

    El amor de Dios no solo nos consuela; también nos transforma. Cuando el corazón ha sido alcanzado por la gracia, empieza a reflejar el carácter de Cristo. El que ha sido amado, aprende a amar. El que ha recibido misericordia, aprende a extender misericordia.

    ¿Qué enseña este versículo sobre confiar en Dios? Nos enseña que podemos vivir en obediencia, no desde el temor servil, sino desde la gratitud. El amor del Señor produce fruto en la vida diaria: paciencia, perdón, compasión y entrega. Este estudio de este texto bíblico nos llama a examinar si nuestro trato con los demás refleja que hemos sido alcanzados por el amor del Padre.

    Efesios 5:2 — “Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros…”

    ¿Qué relación tienen 1 Juan 4:11 y «él nos amó primero»?

    Primera de Juan 4:11 llama a amarnos unos a otros porque Dios nos ha amado; el versículo 19 sitúa nuestro amor como respuesta a su iniciativa. El argumento continúa en 4:20-21: no podemos afirmar que amamos a Dios mientras aborrecemos al hermano. El amor recibido tiene una consecuencia concreta en nuestro trato con las personas, no se limita a una seguridad interior.

    Para examinar cómo se expresa en acciones puedes leer por qué dar sin amor no cumple el propósito del servicio.

    CRISTO ES EL CENTRO

    El amor de Dios en 1 Juan 4:19 apunta directamente a Cristo. Él es la demostración suprema de ese amor primero, libre y salvador. El Hijo de Dios vino a este mundo, tomó nuestro lugar y llevó en la cruz la culpa de nuestros pecados. Allí vemos que el amor de Dios no es una idea abstracta, sino una obra redentora real y gloriosa.

    Cristo no esperó a que nosotros lo buscáramos primero. Él vino a rescatar a pecadores. En su muerte y resurrección encontramos perdón, reconciliación y vida eterna. Por eso, este texto no nos deja mirándonos a nosotros mismos, sino mirando a Jesús. Solo al contemplar su gracia podemos amar de verdad, vivir con esperanza y caminar para la gloria de Dios.

    PARA MEDITAR

    ¿Estoy viviendo como alguien que realmente ha creído que Dios me amó primero en Cristo?

    Lee el capítulo completo correspondiente: 1 Juan 4.

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    Tres razones para cambiar


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