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“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.”
Mateo 26:14-15
CONTEXTO
Este pasaje de Mateo capítulo 26 nos sitúa en los días previos a la crucifixión de Jesús, en lo que muchos llaman el miércoles de pasión. Mientras Cristo se dirige voluntariamente hacia la cruz, Judas, uno de los doce, decide entregarlo.
Judas no era un desconocido. Había caminado con Jesús, había escuchado sus enseñanzas, había visto sus milagros. Sin embargo, este texto bíblico nos muestra una realidad solemne: estar cerca de Cristo no es lo mismo que pertenecerle.
En esta reflexión sobre Mateo 26:14-15 vemos la profundidad del pecado humano. No se trata solo de debilidad, sino de una decisión deliberada de rechazar la luz.
El peligro de rechazar a Cristo en Mateo 26:14-15
¿Qué significa rechazar a Cristo cuando hemos estado cerca de Él? Este devocional sobre este pasaje nos ayuda a examinar el corazón con seriedad.
TRES RAZONES PARA CAMBIAR
I. El pecado puede convivir con la cercanía externa a Cristo
Judas estuvo con Jesús, pero su corazón estaba lejos. Escuchó la verdad, pero no la abrazó.
Esto nos recuerda lo que Jesús dijo:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21).
Podemos participar en actividades cristianas, escuchar la Palabra y aun así no rendir el corazón a Cristo. Este versículo nos confronta con una verdad incómoda: la cercanía externa no salva.
II. El pecado es una decisión voluntaria contra la luz
Judas no actuó en ignorancia. Él sabía quién era Jesús, y aun así decidió traicionarlo.
El apóstol Juan lo expresa así:
“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz” (Juan 3:19).
¿Qué enseña este versículo sobre el pecado? Que el problema no es falta de información, sino amor por el pecado. Judas eligió el dinero antes que a Cristo.
III. El corazón no regenerado siempre termina rechazando a Cristo
La traición de Judas revela que un corazón no transformado inevitablemente se aleja de Dios.
Como dice Jeremías:
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas” (Jeremías 17:9).
Sin la obra de Dios en nosotros, podemos engañarnos pensando que seguimos a Cristo cuando en realidad lo estamos rechazando.
CRISTO ES EL CENTRO
Este pasaje no solo revela la traición de Judas, también exalta la gracia de Cristo. Jesús sabía lo que iba a suceder, y aun así caminó hacia la cruz.
Cristo no fue sorprendido por la traición. Él se entregó voluntariamente para salvar a pecadores que, como Judas, han amado más el pecado que la luz.
La diferencia no está en que unos sean menos pecadores que otros, sino en la gracia de Dios que transforma el corazón. En la cruz, Cristo paga por el pecado de todos aquellos que se arrepienten y creen.
Este estudio de Mateo 26 nos recuerda que aún hoy hay esperanza: Cristo recibe a todo aquel que viene a Él con un corazón arrepentido.
PARA MEDITAR
¿Estoy siguiendo a Cristo de corazón, o solo manteniendo una cercanía externa con Él?
Lee el capítulo 26 de Mateo completo.
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