Devocional diario en la Palabra de Dios


Vivir para Cristo

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”
Filipenses 1:21

🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)

Introducción

Hay momentos en los que el corazón se pregunta: ¿para qué vivo realmente? Trabajamos, cuidamos la familia, sufrimos, luchamos, enfermamos, lloramos y seguimos adelante; pero por dentro sabemos que la vida no puede sostenerse solo con planes, fuerzas humanas o deseos pasajeros. Y cuando la muerte se acerca, sea por enfermedad, pérdida o temor, el alma necesita una esperanza más fuerte que este mundo.

Por eso es tan importante entender qué significa Filipenses 1, 21 y 23 cuando temes a la muerte. Pablo no habla como alguien que desprecia la vida, sino como alguien que ha encontrado en Cristo el centro de todo: vivir es servirle, y morir es estar con Él.

Contexto

Pablo escribe Filipenses desde la cárcel. No está cómodo. No tiene garantías humanas. Puede salir libre o puede morir. Pero su corazón no está gobernado por el temor, sino por Cristo.

En Filipenses 1, Pablo dice que su anhelo es que Cristo sea magnificado en su cuerpo, sea por vida o por muerte. Ya había expresado esta misma carga espiritual en Filipenses 1 20, y puedes leer un devocional relacionado aquí: Cómo glorificar a Cristo en todo según Filipenses 1:20.

El significado del texto es claro: para el creyente, la vida tiene sentido porque pertenece a Cristo; y la muerte no es derrota, porque nos lleva a estar con Cristo. Pablo no pone su esperanza en salir de la cárcel, sino en el Señor que está con él en la cárcel y que también lo recibirá en gloria.

Cuando Cristo es nuestra vida, la muerte pierde su dominio

Tres razones para cambiar

I. Porque muchas veces vivimos como si Cristo no fuera suficiente

El problema no es solo temer a la muerte. Muchas veces el problema es que hemos puesto demasiada esperanza en esta vida. Queremos controlar el futuro, conservar lo que tenemos, evitar el sufrimiento y asegurar nuestra comodidad. Pero cuando el corazón vive para sí mismo, la muerte se vuelve una amenaza insoportable.

Pablo podía decir “para mí el vivir es Cristo” porque su vida ya no giraba alrededor de sí mismo. Cristo lo había salvado, perdonado y tomado para su gloria.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
Gálatas 2:20

Necesitamos arrepentirnos de vivir como dueños de nuestra vida. La vida no nos pertenece. Fuimos comprados por la sangre del Hijo de Dios. Por eso, vivir no es simplemente existir, trabajar o cumplir responsabilidades. Vivir es pertenecer a Cristo, confiar en Cristo y obedecer a Cristo.

II. Porque debemos aprender a vivir cada día para Cristo

Pablo no dice: “para mí el vivir es mi ministerio”, “mi familia”, “mi libertad” o “mis planes”. Dice: “el vivir es Cristo”. Eso ordena todo lo demás. La familia se ama en Cristo. El trabajo se hace para Cristo. El sufrimiento se soporta mirando a Cristo. E incluso a la Iglesia se le sirve por amor a Cristo.

La respuesta no es escapar de la vida, sino vivirla para el Señor.

“Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
2 Corintios 5:15

Hoy debes preguntarte delante de Dios: ¿estoy viviendo para mí o para el Señor? Porque se puede hablar de Cristo y aun así buscar nuestra propia gloria. Se puede servir y aun así querer reconocimiento. Se puede sufrir y endurecer el corazón. Pero la gracia de Dios nos llama a volver al centro: Cristo murió y resucitó para que vivamos para Él.

Vivir para Cristo es creer su Palabra, obedecer su voluntad, amar a su Iglesia, rechazar el pecado y caminar en fe aunque el futuro no esté claro.

III. Porque morir en Cristo no es pérdida, sino ganancia

Pablo no busca la muerte por desesperación. Él desea estar con Cristo porque sabe que Cristo es mejor que todo. Para el creyente, morir no es dejar de existir ni caer en oscuridad. Es partir para estar con el Señor.

La muerte sigue siendo enemiga, pero Cristo la venció. El sepulcro no tiene la última palabra. La última palabra la tiene el Hijo de Dios resucitado.

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”
1 Tesalonicenses 4:14

Esto trae consuelo al que teme morir y esperanza al que ha perdido a un ser querido en Cristo. La ganancia no está en morir en sí mismo, sino en estar con Cristo. Él es la ganancia. Él es el descanso. Él es la vida eterna. Él es muchísimo mejor.

Cristo es el centro

Cristo no vino solo a darnos ánimo para vivir. Vino a salvarnos del pecado, de la condenación y de la muerte. Él murió en la cruz cargando nuestras culpas. Resucitó venciendo la muerte. Y ahora llama a todo pecador al arrepentimiento y a la fe.

Cuando tienes miedo, Cristo no te desprecia. Te llama a mirarle. Cuando la vida pierde sentido, Cristo te muestra que fuiste creado y salvado para su gloria. Cuando la muerte pesa, Cristo te recuerda que Él entró en la muerte y salió victorioso.

El creyente descansa en esto: si vive, vive para el Señor; y si muere, muere para el Señor. No estamos abandonados. No estamos sin esperanza. Somos de Cristo.

Para meditar

¿Puedes decir delante de Dios, con sinceridad, “para mí el vivir es Cristo”, o hay algo más ocupando el centro de tu corazón?

Lectura completa del pasaje

Puedes leer el capítulo completo aquí:
https://www.biblegateway.com/passage/?search=Filipenses+1&version=RVR1960

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Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.

Ministerio
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