Irías era el oficial de la puerta de Benjamín que detuvo al profeta Jeremías. Lo acusó de pasarse a los caldeos y lo entregó a los dirigentes de Jerusalén.

Identidad y contexto bíblico
El ejército caldeo se había retirado temporalmente de Jerusalén por la presencia del ejército egipcio. Durante esa pausa Jeremías salió en dirección a la tierra de Benjamín. Al llegar a la puerta, Irías, hijo de Selemías y nieto de Hananías, lo apresó y presentó su salida como una deserción al enemigo.
Jeremías negó la acusación expresamente, pero el oficial no lo escuchó. Lo llevó ante los dirigentes, quienes se enojaron, lo golpearon y lo encerraron en la casa del escriba Jonatán, convertida en prisión. El relato distingue así la acción de Irías de las decisiones posteriores de los príncipes. Jeremías permaneció muchos días en aquel lugar de encierro.
Pasajes para empezar
Abre cada referencia para leer el capítulo en la Biblia de TRC.
Claves para leer su historia
Jeremías 37:11–14: una salida mal interpretada
El contexto militar ayuda a entender la acusación, pero el texto conserva la negativa del profeta y la negativa del oficial a escucharlo.
Jeremías 37:15–16: consecuencias de la detención
Los golpes y el encarcelamiento se atribuyen a los dirigentes. No deben trasladarse automáticamente al oficial que hizo el arresto.
Qué aporta el relato y qué no afirma
Esta escena invita a distinguir acusación y prueba, especialmente cuando el miedo domina la vida pública. El texto no explica los motivos interiores de Irías ni permite identificar sin más a su abuelo con otros hombres llamados Hananías.
Preguntas sobre Irías, el oficial que detuvo a Jeremías
¿De qué acusó Irías a Jeremías?
De pasarse a los caldeos. Jeremías respondió que la acusación era falsa.
¿Irías ordenó los azotes?
El pasaje atribuye los azotes y el encarcelamiento a los dirigentes ante quienes fue llevado el profeta.
Continúa explorando
Identificación en el explorador bíblico · Directorio de personajes · Devocionales
