🎧 Escucha un breve podcast basado en este devocional (5 min aprox.)
“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.”
Salmo 9:1
Introducción
La queja sale rápido cuando el corazón está cansado. Una dificultad, una espera, una herida o una preocupación pueden ocupar tanto espacio dentro de nosotros que olvidamos mirar lo que Dios ya ha hecho.
Por eso, qué significa Salmo 9:1 cuando me cuesta alabar a Dios con todo mi corazón es una pregunta muy necesaria. David no habla de una alabanza superficial ni de palabras religiosas dichas por costumbre. Habla de un corazón que vuelve a Dios, reconoce sus obras y decide contar sus maravillas.

Contexto
El Salmo 9 es un cántico de alabanza y confianza. David mira al Señor como juez justo, refugio para el oprimido y defensor de los que confían en Él. No está alabando a Dios porque la vida sea fácil, sino porque Dios reina, hace justicia y no abandona a los suyos.
En el primer versículo, David empieza con una decisión: “Te alabaré”. La alabanza bíblica no depende solo del estado de ánimo. Nace de contemplar quién es Dios y recordar lo que Él ha hecho. Por eso añade: “con todo mi corazón”. No quiere darle a Dios una parte dividida, distraída o fingida. Quiere traer delante del Señor todo su ser.
También dice: “contaré todas tus maravillas”. La alabanza no se queda encerrada. Cuando el corazón reconoce la gracia de Dios, la boca termina dando testimonio. El creyente no solo canta, también cuenta. No solo recibe, también proclama.
Este salmo nos llama a vivir con una memoria espiritual despierta. Cuando olvidamos las obras del Señor, el miedo crece. Cuando recordamos sus maravillas, la fe se fortalece. Ya vimos algo parecido al considerar cómo Dios debe ser engrandecido por su poder en Engrandecer a Dios en su poder en Salmos 21:13.

La alabanza cambia cuando el corazón recuerda a Dios
Tres razones para cambiar
I. Porque el corazón se enfría cuando olvida las maravillas del Señor
El problema no es solo que nos falte tiempo para alabar. Muchas veces nos falta memoria espiritual. Recordamos con facilidad lo que nos duele, lo que tememos, lo que otros nos hicieron o lo que todavía no ha llegado. Pero olvidamos las misericordias del Señor.
David dice: “contaré todas tus maravillas”. Eso significa que el creyente necesita detenerse y mirar atrás con fe. ¿De qué te ha librado Dios? ¿Cómo te ha sostenido? ¿Cuántas veces te ha perdonado? ¿Cuántas veces su Palabra te ha levantado cuando tu alma estaba abatida?
“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
Salmo 103:2
Cuando olvidamos sus beneficios, el corazón se llena de queja. Cuando recordamos sus maravillas, la alabanza vuelve a tener raíces. No es emoción vacía. Es gratitud nacida de la verdad.

II. Porque debemos alabar a Dios con un corazón entero, no dividido
David no dice: “Te alabaré con mis labios solamente”. Dice: “con todo mi corazón”. Dios no busca una alabanza mecánica. No se agrada de palabras bonitas mientras el corazón está lejos de Él.
Podemos cantar sin rendirnos. Podemos hablar de Dios sin depender de Dios. Podemos estar en la iglesia y tener el corazón repartido entre el orgullo, la preocupación, el pecado escondido o el deseo de controlar la vida.
Por eso, Salmo 9:1 nos llama a volver al Señor con sinceridad. Alabar con todo el corazón incluye arrepentimiento, fe, obediencia y gratitud. No es solo levantar la voz; es rendir la vida.
“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.”
Mateo 15:8
Qué significa Salmo 9:1 cuando me cuesta alabar a Dios con todo mi corazón se ve aquí con claridad: Dios no quiere solo sonidos religiosos. Quiere un corazón que le pertenezca. Si hay pecado, confesémoslo. Si hay frialdad, pidamos misericordia. Si hay orgullo, humillémonos. Si hay temor, volvamos a confiar.

III. Porque cuando contamos sus maravillas, otros pueden mirar al Señor
David no solo alaba; también cuenta. La fe verdadera no puede quedarse muda para siempre. Cuando Dios obra, su pueblo debe dar testimonio. No para exaltarse a sí mismo, sino para que otros vean la fidelidad del Señor.
Contar sus maravillas no significa exagerar experiencias ni buscar protagonismo espiritual. Significa hablar con humildad de lo que Dios ha hecho. Significa decir: “El Señor me sostuvo”. “Cristo me perdonó”. “Su Palabra me corrigió”. “Dios tuvo misericordia de mí”.
“Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.”
Salmo 66:16
Cuando confiamos en Dios y contamos sus obras, nuestra vida se convierte en testimonio. La familia necesita oír lo que Dios ha hecho. La iglesia necesita recordar sus maravillas. Los que están cansados necesitan escuchar que el Señor sigue siendo fiel.
La alabanza no termina en nosotros. Apunta a Dios. Levanta la mirada de otros. Fortalece la fe. Da gloria a Cristo.

Cristo es el centro
La mayor maravilla que podemos contar no es solo que Dios nos ayudó en un problema, sino que Dios nos salvó en Cristo. El Hijo de Dios vino a este mundo, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. Esa es la obra más grande, la misericordia más profunda y la razón más firme para alabar.
Cristo responde al corazón que no puede alabar porque está cargado de culpa. Él perdona. Cristo responde al corazón dividido. Él llama al arrepentimiento. Cristo responde al corazón cansado. Él da descanso. Cristo responde al corazón silencioso. Él pone un cántico nuevo en la boca de los suyos.
No alabamos a Dios porque todo nos salga bien. Lo alabamos porque Cristo es suficiente. Lo alabamos porque en la cruz vemos el amor de Dios, la justicia de Dios, la gracia de Dios y la esperanza del creyente. Lo alabamos porque fuimos rescatados, no por nuestros méritos, sino por su sangre.
Si hoy tu corazón está frío, no intentes fabricar alabanza con tus fuerzas. Mira a Cristo. Recuerda su cruz. Recuerda su tumba vacía. Recuerda su paciencia contigo. Recuerda que Él sigue intercediendo por los suyos. Y entonces vuelve a decir con David: “Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón”.
Lectura completa del pasaje
Puedes leer el capítulo completo aquí.
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Si necesitas ayuda o consejo, puedes contactar con el pastor Jesús Morcillo, quien estará dispuesto a escucharte y orar contigo.
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